El libro del Picaflor
–Troquílido, ¿qué novedades trajo el presidente desde Bolivia?
–Ninguna.
–¿Cómo ninguna?
–Ninguna.
–Pero yo lo escuché hablando en alguna radio y se refirió a su estadía en Bolivia.
–¿Usted cree en los Reyes Magos?
–El contador Damiani le volvió a tirar un misil Exocet por elevación.
–Lo tiene en la mira. El Picaflor hace tiempo que se lo viene diciendo y usted ha relativizado el valor de la fuente de información del plumífero.
–Figueredo pidió calma, que no juzguen la actuación del Ejecutivo en la mitad del camino y no le reclamen balances en la mitad de su proceso.
–Es una forma elegante de abrir el paraguas. Lo que sucede es que los clubes están muy preocupados –ya era hora– porque la Selección se ha llevado gran parte de la torta, los resultados deportivos no aseguran el objetivo de llegar al Mundial del 2002 y al día de hoy, los números de la Selección están en rojo.
–¿Usted está enterado de una reunión que mantendrían los neutrales con los directores de Tenfield?
–Sí, sí. Van a hablar con el «Tano» Gutiérrez para «mangarle» más plata. Figueredo ha reconocido que la AUF quiere renegociar el contrato, mejorarlo económicamente, pero lo que no dice es a cambio de qué va a lograr esa prebenda…
–Ojo, porque cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía.
–De Perogrullo. ¿Quién va a creer que Tenfield SA, que tiene la sartén por el mango por 9 años más de contrato,va a entregarle más dinero a la AUF a cambio de nada? Este verso no se lo traga ni un niño de dos años. Acá lo que está pasando y que la realidad no puede ocultar es que los dirigentes se están dando cuenta que los 32 millones de dólares que rechazaron cuando Bersabel SA hizo la oferta por los derechos de televisión, por cinco años, fue una locura.
–Es cierto. Todos los dirigentes se quejan de la situación financiera pero nadie se acuerda que mandaron a la papelera una oferta que era por 32 millones de dólares más.
–Los dirigentes de los clubes deberían estar muy alertas ante el negocio que va a plantearle Figueredo a Tenfield SA, porque cualquier compromiso que pudiere cambiar la relación contractual establecida el 20 de noviembre de 1998, imprescindiblemente, deberá pasar por la Asamblea de la AUF…
–No sé por qué olfateo que la AUF va camino a repetir la experiencia de la AFA con Torneos y Competencias.
–Lamentablemente, va camino a ello. Es un camino que parece no tener retorno. Salvo que, desde el Poder Ejecutivo o el Parlamento, peguen el verticalazo y paren la mano. Ahora hay un Ministerio de Deporte y Juventud, que antes no estaba –la Comisión Nacional de Educación Física era un bolichito que atendía a parroquianos– y ahora existe una nueva estructura del Estado que debe cumplir con sus cometidos específicos. ¡Guambia con ello!
–El presidente de la AUF empeñó su palabra en que, cuando en 2002 cumpla su mandado va a dejar una institución consolidada, sólida y saneada. ¿Usted, qué opina?
–Está grabado y ahora acaba de quedar escrito… Figueredo cuando asumió –así se lo recuerda Arsuaga cada vez que se le presenta la oportunidad– prometió traer sponsors millonarios para el fútbol por 50 millones de dólares. Se habló de una cerveza americana, de otra multinacional. Hasta el día de hoy, la AUF no tiene un solo sponsor; «regaló» los derechos de televisión de su selección por dos eliminatorias por U$S 14.000.000 y jurídicamente está inhabilitada para negociar con ninguna empresa por derechos de publicidad, estática y/o merchandising…
–Entonces dígame usted una cosa; ¿cómo va a hacer Figueredo para dejar a la AUF saneada económicamente?
–¿Usted recuerda aquella hermosa poesía de Antonio Machado que musicalizó Joan Manuel Serrat que dice así: «verso a verso, golpe a golpe…».
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