Welcome recuperó la memoria ganando de visita a Unión Atlética

WELCOME 99 – UNION ATLETICA 90

Welcome ganaba con facilidad, por veinte puntos de margen, pero comenzó a equivocarse en su planteamiento ofensivo y Unión Atlética lo aprovechó para arrimar y ponerse a ocho puntos a dos minutos del final y crear una cuota de incertidumbre a todos. Un tiempo de Berardi corrigió las cosas y en un minuto y poco le sobró resto para lograr un triunfo con la tranquilidad que le debió haber sobrado.

Una enfermería por ambos lados, en Welcome, Szczygielski y Moglia, en recuperación, evolución que llevará aún unas semanas, Xavier faltó en los azulgranas, con seis puntos en su ceja derecha, producto de una jugada del juego ante Malvín, volverá al ruedo la semana próxima.

La visita, Welcome, arrancó con un quinteto que complicó en demasía las intenciones de Unión Atlética. Este no pudo disponer de los espacios para crear peligro desde el perímetro, menos aún en la zona de la pintura. Los centímetros jugaron un rol fundamental, también los triples de Nicolás Mazzarino, demoledor en los dos primeros cuartos, cinco en cinco. Con esos argumentos, más el goleo de Owens, la conducción de Capalbo, los aciertos de Rivera, la diferencia se fue estirando hasta finalizar ganando Welcome por veinte puntos el primer tiempo (60-40).

El panorama no pintaba de la mejor forma para los dirigidos por Miguel Bragunde, que se quedó sacando conclusiones al final del primer tiempo.

El equipo no denotó mejoría alguna al regreso del vestuario, recién en el último cuarto cambió el paisaje basquetbolístico. Es que Welcome se olvidó de jugar a lo que le convenía, quedó supeditado a la regularidad de Rivera, 16 puntos de sus 22 del juego, y el empuje de Silveira. Unión Atlética lo que mejor podía hacer, jugar a alto voltaje, tirando sobre los ocho segundos, acertó y arrimó y para la tribuna pareció que podía cambiar la historia.

Alvaro Ramírez siguió jugando, penetrando, forzando y goleando, Andrade se animó, Federico Garcín acertó un par de triples.

Todo en un entorno de locura general.

Berardi acertó con su pedido de tiempo, la diferencia, ocho puntos (92-84) a su favor, la hizo trabajar de mejor manera.

Capalbo movió la bola, se plantaron en la pintura Freeman y Owens, Rivera llegaba con facilidad llamativa al cesto y Mazzarino acompañó con un juego más equilibrado en defensa y ataque.

Eran todos los fundamentos basquetbolísticos puestos en la cancha y eso pesó sobremanera. Juego colectivo, selección de tiro adecuada, balance entre defensa y ataque.

Lo que fue mucho para el empuje azulgrana que se vio detenido por ese minuto final sin fallas del rival, y se sabe que cuando se juega al básquetbol es muy difícil quebrarlo solamente con arrestos individuales.

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