La inauguración promete ser soberbia
El ensayo general de la ceremonia de inauguración de los XXVII Juegos Olímpicos en Sydney transcurrió con todo éxito, anunciando un evento que seguramente quedará en la memoria de muchos.
Mañana se presentará ante los 110.000 espectadores del Estadio Olímpico y más de 3.000 millones de televidentes un espectáculo con elementos australianos y del resto del mundo que promete ser inolvidable. El director de la ceremonia, Ric Birch, tiene amplias posibilidades de cumplir su promesa de ofrecer «la mejor y más grande ceremonia de inauguración de la historia». Especialmente la parte «australiana» del show que durará unas tres horas, se anuncia extraordinaria. En un «viaje místico» de una hora de duración, el mundo entero dedicará su atención a la historia y la cultura del quinto continente. La fiesta comenzará con 120 jinetes que irrumpen en la arena con banderas olímpicas. La estrella es una niña que, entre otras destrezas, nada en medio del estadio, que se transformará por un rato en un gigantesco acuario repleto de grandes y coloridos peces. También las danzas y ritos tradicionales de los aborígenes ocupan un lugar en la ceremonia, así como la vida de los primeros colonizadores, que debieron conquistar la rica tierra australiana en durísimas condiciones. La fauna y la flora local serán también ampliamente exhibidas. El show también cuenta con una impresionante artillería de fuegos artificiales y un centenar de piráfagos que iluminarán la noche estelar de Sydney. La paleta musical será asimismo generosa: desde clásica hasta tecno, pasando por melodías pop. Aunque la mayor parte estará grabada, los 2.000 músicos de todo el mundo que componen la «Sydney 2000 Band» ofrecerán su talento al público. Mañana marcharán en el estadio los atletas «verdaderos», que fueron reemplazados por dobles en el ensayo. Como siempre, los griegos encabezarán la procesión, seguidos por los equipos de los otros 198 países presentes en la competencia. Antes de los anfitriones, que tradicionalmente ingresan en último lugar, los cuatro representantes de Timor Oriental recibirán seguramente una calurosa bienvenida. El Comité Olímpico Internacional les otorgó un status especial, pues a pesar de no ser ya parte de Indonesia, Timor Oriental no tiene aún un Estado propio. La entrada conjunta de Corea del Sur y Corea del Norte por primera vez bajo la misma bandera será otro acontecimiento histórico. Pero el mayor misterio continúa sin develarse: cómo se encenderá la llama olímpica luego de que el gobernador general australiano, William Deane, declare los Juegos oficialmente inaugurados. Sin embargo, ya se sabe quién proclamará el juramento olímpico: el honor estará a cargo de la capitana del equipo australiano de hockey, Rachelle Hawkes.
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