Otro golpe para Peñarol
Las próximas jornadas traerán novedades respecto al relacionamiento entre el Club Nacional de Football y el empresario Francisco «Paco» Casal, en virtud de ciertos movimientos que se produjeron en las últimas horas y que generarían más que buenas noticias para la institución de la Avenida 8 de Octubre.
Los tricolores aún no han concretado ningún negocio en lo que transcurre de este período de pases con el empresario -más allá de la transferencia de Juan Albín a España y de Luis Suárez a Holanda, concretada por Daniel Fonseca, muy cercano a Casal-, sino simplemente de algún tibio contacto para definir la situación de dos jugadores que terminaron su contrato el último día de junio (Jorge «Malaka» Martínez y Gerardo Morales) y para sondear la posibilidad de acercar a los tricolores un nuevo «paquete» integrado por Diego Godín, Pablo Lima y Sergio Blanco.
En las últimas jornadas, la chance de que estos futbolistas llegaran a Nacional para el segundo semestre parecieron enfriarse totalmente, quedando en segundo plano tras las contrataciones del «Hueso» Romero, la renovación del contrato de Ignacio La Luz y las tratativas por el rochense Pedro Cardoso, pero la realidad indica que el interés tricolor solamente disminuyó por el ex lateral danubiano mientras las expectativas están intactas entre los tricolores por la llegada de los otros dos futbolistas; el «enfriamiento» en el interés albo radica solamente en la solicitud por parte de un integrante del Grupo Casal de un compás de espera, pues la prioridad en ambos casos la tiene una oferta desde el exterior, y en caso de que esta no se concrete ambos pueden vestir la camiseta tricolor.
Más o menos
Mientras ese acuerdo espera, la noticia de una posible llegada del olimareño Darío Silva a Nacional sacudió el ambiente en la víspera, provocando las más variadas reacciones, tanto en la interna tricolor como en la carbonera, pero en ambas -más allá de alegrías o disgustos- la frase del delantero («Yo voy donde Paco me diga») sonó a una demostración de poder del empresario, que seguiría favoreciendo a los del Parque Central en detrimento de los carboneros.
De todos modos, las novedades sobre el futuro de Darío Silva fueron solamente una señal de alerta respecto a lo que puede pasar en caso de que Casal y Nacional «aten» un negocio en los próximos días. El «disparador» del «nuevo» relacionamiento entre los tricolores y el empresario sería la transferencia de Gonzalo Castro, que en caso de concretarse puede abrirle la puerta a los presididos por el economista Ache para sacar cada vez mayores réditos de la ruptura de relaciones entre «Paco» y Peñarol.
Según nuestras informaciones, el empresario llegó a estar muy molesto con la actual conducción de Nacional, debido a la independencia que demostró el club al transferir primero a Gustavo Munúa al Deportivo La Coruña y luego a Mauricio Victorino al Veracruz mejicano, pero fundamentalmente la ira lo dominó cuando se manejaron las versiones de que ambos equipos grandes se alinearan en una serie de reclamos que parecían contravenir los intereses del contratista y los de su empresa en Uruguay.
Rápida mejoría
Además de estos temas, Casal mantenía diferencias con Nacional por motivo de viejas cuentas (en su momento informamos que estuvieron a punto de trancar la venta del «Chori» en febrero), pero en los contactos que han mantenido desde aquel entonces las conversaciones han transitado en favor de la búsqueda de soluciones.
Las diferencias se han ido aclarando, y seguramente todo quedará en el olvido si el representante consigue negociar a Castro en una importante cifra para algún equipo europeo en los próximos días.
En caso que esto ocurra, las buenas relaciones -por ahora- entre ambos alcanzarían su mejor momento, pues además del dinero que a los tricolores les resta recibir por el pase del «Chori» (una cuota venció en abril y todavía no fue efectivizada), Casal entregaría a Nacional un «plus» cercano a los cuatrocientos mil dólares, pero también descargaría buena parte de su «poder», acercando para reforzar el plantel que conduce Martín Lasarte a Sergio Blanco y Diego Godín (quizás sume a Pablo Lima) y como «frutilla de la torta» al olimareño Debray Darío Silva, entre otras posibles novedades.
El acercamiento de Darío a Nacional, y su reciente negativa a jugar en Peñarol mientras esté Damiani, es catalogado como un «golpe bajo» para los carboneros en medio de esta contienda, y una demostración del «feeling» que existiría entre Casal y los tricolores en este momento.
Claro está que el encanto puede romperse, en caso de que Castro (que fue reservado por Tabárez para la selección que enfrentará a Egipto) no sea colocado en algún mercado del viejo continente.
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