No lo tenía nadie
ATENAS 86 – BIGUA 82
Sólo los fanáticos de Atenas lo podían creer. Es que luego de su debut en el cual obtuvieron un resonante triunfo, se fueron a Cordón a enfrentar a uno de los rivales con chapa de finalista: Biguá. Marcelo Signorelli le ha impuesto un trabajo tal a este equipo de Atenas, que asfixia. Luego del salto inicial, Atenas es un verdadero sabueso, marcan a todo el mundo, no dejan ni siquiera levantar la cabeza al «uno» rival, anoche Camilo Acosta, que tuvo que ser sustituido, para darle más movilidad a la ofensiva de Biguá.
Atenas jugó en función de la marca a pesarión durante todo el primer tiempo que dio sus dividendos, más allá de la derrota la cabo de los 20 primeros por 53 a 46. Es que White, Onetto y Martínez, cargaron de faltas a todo el mundo, Okenwa a los 5 minutos del primer cuarto estaba con tres faltas y eso condicionó el trabajo ofensivo de Biguá, que tuvo que recurrir a Niquichenco para comenzar a dominar un partido que de por sí le era complicado. El mano a mano en la pintura fue la única solución de Biguá, Niquichenco desniveló, Pereyra comenzó a trascender con penetraciones, y Rovira calentó su mano con tres triples. Así Biguá por momento logró «domar» a Atenas, luego de un 26-20 en favor de las alas negras al final del primer cuarto.
El peligro de Biguá eran las faltas indivuduales, Pereyra, Okenwa y Niquichenco peligraban terminar el partido y la suerte de su equipo.
Fue lo que sucedió, salieron por quinta promediando el segundo tiempo, pero Atenas siempre tuvo al alcance al partido. No perdió la concentración, estaba con White en la banca hasta que Signorelli le dio ingreso. Perdomo, técnico de Biguá, trató de jugarle el mismo partido a Signorelli, le colocó hombres rápidos, sin una chance clara de definir el partido debajo del cesto. Allí fue dueño Chucky White.
El tercer cuarto terminó igualado en 68, difícil vaticinar un ganador, aunque Atenas tenía un as en la manga, la diferencia en el juego interno. Porque en los minutos finales no estaban Niquichenco, Okenwa y Pierri tuvo que decidir la suerte de Biguá con demasiada marca. Los cuatro minutos finales fueron jugados con dientes apretados, cambiando el dominio en el marcador hasta esperando quién se equivocaría menos. Ese fue Atenas. Aprovechó «regalos» de Biguá, White, Carpio y Martínez fueron a la línea del libre y decidieron el partido cuando a falta de 17 segundos estaban 83 a 82 en favor de Atenas.
El triunfo de Atenas no lo tenía nadie, sólo su plantel y parciales lo creyeron y lo hicieron posible, y Palermo vibra.
Te recomendamos
el mundial opacado
El caso Omar Abdulkadir Artan: deportación, racismo y escándalo en la antesala del Mundial 2026
Omar Abdulkadir Artan, el mejor árbitro de África, tenía los documentos al día, la VISA aprobada y todo en regla: iba a dirigir un partido del Mundial de Fútbol y Trump le rompió el sueño.
Compartí tu opinión con toda la comunidad