Hasta ahora,¡promesa cumplida!
Quizás el hecho de que Tacuarembó haya trepado al tercer lugar en la tabla de posiciones no sea una gran novedad, o que haya superado, en esa escapatoria del descenso, a los otros equipos del Interior tampoco. Sin embargo, cuando hablan de los rojos del norte, inevitablemente hacen referencia a la imbatibilidad de Tacuarembó jugando como local. Ese reducto inexpugnable en 2000 es un compromiso para los jugadores locales y una tentación para la visita de ocasión. Sin embargo, la gran mayoría desconoce que detrás de ese invicto del estadio Goyenola se esconde una promesa.
Ariel Krasouski sonríe. La felicidad ilumina el rostro del técnico, que cuando llegó a la tierra de Gardel fue cuestionado. Pero el maragato aguantó, se la jugó por sus jugadores , armó su equipo y hoy disfruta del momento.
–Y disfruto porque los últimos resultados ayudan a que el equipo se sienta más seguro, más firme y más confiado en lo que se está haciendo y esperemos que partido tras partido el equipo siga mejorando.
–En una nota anterior había mencionado que el objetivo principal era alcanzar a los equipos del Interior. Hoy, que ya lo ha logrado, paralelamente el equipo está clasificando a la Liguilla. ¿Cambian los objetivos a partir de ahora o se mantiene la misma línea como si nada hubiese pasado?
–No, los objetivos no pueden cambiar. Lo que pasa es que nosotros a principio de temporada nos habíamos fijado el objetivo de zafar de la situación tan crítica en que estábamos en el descenso. Pero al sacar cuentas sabíamos que, para lograr el principal objetivo, teníamos que pelear los primeros puestos e increíblemente estábamos ingresando a la Liguilla. Pero si seguimos en este nivel, estamos capacitados para seguir peleando por el lugar que hoy tenemos. Pero no podemos cambiar. No importa si una cosa trae la otra, pero por ahora la mirada sigue estando en la tabla de abajo antes que en la de arriba y así lo pensamos en el grupo.
–Ariel, ¿que hay de cierto en esa imbatibilidad en el Goyenola? ¿Es suerte o hay algo de mítico?
–Creo que hay que tener un poco de todo. Tener suerte es indudable, pero a la suerte debes acompañarla con trabajo y mentalización en lo que estás haciendo. Pero lo que la gente no sabe es que detrás de este invicto hay una promesa. Al comenzar la pretemporada los jugadores se comprometieron entre ellos en tratar de mantener el invicto de locales. ¿Por qué? Es sencillo de explicar, porque como teníamos que hacer muchos puntos, como locales teníamos que ganar o al menos no perder. Y hasta ahora se ha dado tal cual lo teníamos planificado. Pero no es fácil mantener el invicto durante tantos partidos. Una cosa es decirlo y otra muy distinta lograrlo.
–Pero más allá del invicto de local, afuera también ha hecho muy buenos partidos. ¿En qué se basa esta notable campaña?
–Creo que hay dos o tres cosas importantes de resaltar. Por un lado, se ha elegido un plantel muy bueno, con jugadores que son profesionales ciento por ciento y que de alguna manera han enseñado a los jugadores oriundos. Se ha logrado una gran amalgama que nos ha dado estos resultados. Otro elemento a resaltar es que para ser un equipo del Interior está muy bien fisicamente; nosotros hacemos un juego de pressing en tres cuartos de cancha, intentamos no dejar jugar al rival y después por lo general somos un equipo que jugamos con tres o cuatro delanteros. No somos un equipo especulador en ninguna cancha y siempre tratamos de ser protagonistas, ya sea como locales o como visitantes. Lo que pasa es que, de lo contrario, no hubiésemos logrado la cantidad de puntos que hemos hecho. Pero todo está en la mentalización del grupo en ser protagonista.
Tacuarembó no escapa a la realidad económica de todos los equipos y también está atrasado en los sueldos. Sin embargo, eso no ha sido obstáculo para esta notable campaña y no se han puesto excusas a la hora de sentirse profesionales.
–¿Cómo se ha sobrellevado el atraso en los sueldos y, pese a ello, haber mantenido el nivel futbolístico pero fundamentalmente el estado anímico?
–Porque es un equipo profesional ciento por ciento. El grupo, pese al atraso, está mentalizado en lo que está haciendo. Y se procura llegar lo más lejos posible para dejar a Tacuarembó en Primera División, para que los jugadores tengan trabajo seguro el año que viene y que puedan hacer un contrato mejor. No entreveramos las cosas. Una cosa es la parte deportiva y la profesional, y otra la económica, aunque a nadie le gusta que le deban dinero. Pero sabemos que la situación general en ese sentido está difícil y que la única forma de poder salir de esto es trabajando duro.
–La seriedad del grupo y el profesionalismo se demuestran en todo momento. Por eso es que se aplicó una sanción a un futbolista por llegar tarde a la charla técnica…
–Exacto. Yo como jugador fui un profesional en todo sentido. Me gustaba cumplir y ser disciplinado. Y como entrenador pienso lo mismo. Si un jugador de fútbol que una hora antes del partido llega tarde a una charla técnica, quiere decir que no está y piensa en otra cosa. Entonces yo tengo que poner al jugador que está metido en el partido, que está concentrado, que está viviendo el partido de fútbol una o dos horas antes. Entoces creo que la parte disciplinaria y de respeto para el grupo se debe mantener en todo momento.
–Otro de los hechos salientes de Tacuarembó fue tener en sus filas varios africanos que en menor o mayor medida han aportado lo suyo en esta campaña… Deme un pantallazo de ellos…
–Son tres jugadores que llegaron y se adaptaron rápidamente al medio. El grupo y la ciudad los recibió muy bien y cada uno aportó lo suyo al grupo. Actualmente está jugando Tatap y los otros están en el banco de suplentes. Pero el equipo está ganando y, por lo tanto, deberán esperar una nueva oportunidad, como todos.
Podríamos seguir la charla porque tendríamos muchísimas cosas más que preguntarle a este técnico que le ha cambiado la cara a Tacuarembó. Lo ha sacado a flote, ha sobrepasado a dos equipos del Interior en el descenso, lo ha puesto de cara a la Liguilla y lo mantiene invicto en su reducto del Goyenola… Y no es poca cosa.
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