FABIAN MARTINEZ, EL HINCHA TRICOLOR BALEADO EL AÑO PASADO

"Pensé que iba a ser un par de meses, nada más"

Decidí llegar caminando. Las cuadras que me separaban de la casa de Fabián servirían para pensar cómo encarar una nota como ésta, qué preguntarle a un muchacho de diecinueve años, lleno de vida, que debe pasar sus días en una silla de ruedas, simplemente, porque un día decidió ir a ver un partido de fútbol. Nunca imaginó que volvería a su casa varios días más tarde, después de que una bala le rozara la médula, causándole, entre otros trastornos, la imposibilidad de caminar. En aquel momento, el nombre de Fabián Martínez sonaba conocido, pero hoy, cuando muchos se han olvidado de él, LA REPUBLICA quiso saber cómo estaba, cómo vive, y lamentablemente pudo comprobar que su recuperación no ha sido la ideal, que se ha dado muy lentamente, y que aún necesita de la ayuda de todos para volver a ser el que era hace un año atrás.

Estaba durmiendo, seguramente para ocupar con sueño la mayor cantidad de horas. Llegó con su silla de ruedas hasta el comedor de su casa, donde conversábamos con su madre, María Angélica. Apenas llegó y saludó, brindó su primera impresión sobre aquel suceso: «Cuando tuve conciencia de lo que había pasado, pensé que no iba a caminar más. Ahora lo estoy haciendo pero ayudado con bastones: no pensé que iba a ser tan así, creí que eran un par de meses y después iba a estar bien, pero pasa el tiempo y estoy estancado, la recuperación no avanza, entonces me bajoneo mucho».

Como toda madre, María Angélica no lo deja hablar y toma ella la palabra, y agrega: «Avanzó en un principio, pero ahora se quedó porque necesita mucho ejercicio de fisioterapia en el día y la sociedad médica no da más de media hora de lunes a viernes. Lo demás es todo a base de dinero, y si no hay medios, no tenés como hacerlo, por eso le pedí a Nacional, más específicamente a Iocco, un fisioterapeuta, fue lo único que pedí. El señor Ucha (gerente del club) me dijo que estaba hecho, me dio el nombre incluso de un fisioterapeuta de la Clinica Médica del Deportista, que iba a venir cuatro veces por día. «Sólo falta mirar el calendario, me dijeron en ese momento», pero al final nunca vino.

Fabián necesita volver a caminar, pero también necesita una técnica especial, que la fisioterapeuta de IPAM (la sociedad de la que es socio) reconoció no puede hacerla para estimular los esfínteres por el tema del ano contranatura. En este momento solucionar eso es mucho más importante que volver a caminar.

Hasta ahora, Fabián ha costeado los gastos que insume su recuperación con el apoyo recibido por mucha gente: «Nacional apoyó con 500 dólares, recaudados en la fiesta de los 101 años, y tenemos el 0900-9303 para que la gente llame y donde treinta pesos. Con eso es con lo que me estoy manejando para los gastos. Se recauda más o menos, pero alcanza, me estoy manejando bien, el problema es que se termina el 23 de setiembre».

Además del dinero recibido, muchas personas han colaborado de una forma u otra, con lo que estaba a su alcance; entre ellas, y con el temor de olvidar a alguien, Fabián recordó: «A la gente del Movimiento de Barras y Banderas, fundamentalmente al Tano, que es el que da ideas a mi madre, y ha aportado también, mientras pudo, vender camisetas. Siempre está ahí, a la orden para lo que sea. A Juan Pedro Ribas, un gran comunicador. Tuvimos también la colaboración del Club de Leones, que donó el colchón de aire para evitar la formación de escaras.

La Directiva también hizo lo suyo, porque en una reunión, por inciativa del señor Iocco y Rafaelli, el secretario, decidieron aportar esa cantidad de dinero que se recaudara en la cena aniversario.

Angélica agregó también: «A la doctora Roselló, de IPAM y de ONPLI, que lo llevó a Casa de Gardel y le consiguió la silla. A la Asociación de Bolsos del Banco Comercial, y a los funcionarios de la Corte Electoral, ex compañeros de mi esposo».

En referencia a los próximos pasos que deben dar para que Fabián se recupere totalmente, su madre manifestó: «En IPAM recibimos muy buen trato, pero acá somos socios de La Española, y creo que ahí estaría mejor, porque tiene una clínica de rehabilitación que simplificaría todo. Además mis hijos nacieron ahí, aunque después por razones económicas seguimos sólo los mayores, y a los chicos tuvimos que sacarlos, y para no dejarlos sin cobertura médica los puse en IPAM, que dentro de sus posiblidades ha hecho todo lo que pudo.

Desde hace tres o cuatro años Fabián me está diciendo que quiere volver a La Española, pero yo no puedo pagar la cuota de todos. Mi hija volvió ahora porque trabaja y lo resuelve por ese lado. Yo soy socia desde el año 71, y en todo este tiempo la he visto crecer y crecer, pienso que gracias a la administración del señor Magurno, una persona muy capaz. Estaba previsto que la semana pasada fuera operado de un cálculo en la vejiga, que le apareció últimamente, debido a que estuvo mucho tiempo con sondas, y le ocasionaron dos infecciones importantes. La intervención fue suspendida y se realizará en los próximos días, pero de todos modos, lo que más preocupa a la familia es la colostomía: «Si hubiera un técnico que supiera hacer esos ejercicios que él necesita, quizá hubiera recuperado la parte de esfínteres, que no había sido tenido en cuenta. Surgió cuando le iban a hacer la colostomía, porque al estar tanto tiempo en reposo perdió la sensibilidad en los esfínteres».

Según expresa su madre, Fabián «se ha puesto muy mimoso» en los últimos tiempos. Tiene la gran ventaja (muchos lo envidiarán por esto) de estar rodeado de mujeres; además de su madre, tiene a su hermana Ana Laura y a su novia Allyson siempre cerca.

Pero como él mismo dice «a veces está muy bajoneado», culpa de la lentitud de su recuperación. Por eso, si en alguno de nosotros está la posibilidad de hacer algo por su recuperación, ni necesita pensarlo.

Hay que hacerlo. Es un tema de humanidad.

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