Debut para olvidar

Se ganó y es lo que queda. La clasificación y el saber que ya nos aseguramos el jugar semifinales y la posibilidad de acceder al podio. Pero fue un trabajo muy pobre del equipo de Espasandín, que estuvo por debajo del rendimiento esperado. Se defendió relativamente bien, se bajó a Colombia a 64 tantos, pero ofensivamente fue muy chato. Desordenado, desprolijo, entreverado, sin acciones claras y con falta de discernimiento para leer el juego. Cada minuto jugábamos peor, el equipo cayó en un pozo de difícil salida, jugó nervioso, ansioso, y los rendimientos individuales en general fueron malos.

Sólo la potencia de Batista para bajar 15 rebotes y marcar 29 puntos, junto a García Morales que se soltó en el segundo tiempo en el tiro exterior se pueden mencionar como algo positivo. Pero a no engañarse, los goles de Batista no fueron trabajados con sistemas claros, la mayoría llegaron de rebotes de ataque y a impulsos personales. Floja conducción de Osimani, decepcionante juego de Aguiar; seguimos esperando ese salto de calidad que no llega aún, y poco de Castrillón de los que iniciaron el juego. Desde el banco no hubo soluciones, el técnico roto, pero aparecieron de los suplentes escasos 9 tantos. Esperaba mucho más colectivamente. Supuestamente Argentina defiende más duro que Colombia, y fuimos capaces de marcarle 90 puntos promedio, eso me lleva a pensar que se trató simplemente de una mala tarde, pero qué susto que pasamos. Si no mejoramos un 80% hoy con Argentina no tenemos ninguna chance. A reaccionar, a mostrar todo lo trabajado, el campeonato ya empezó. *

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