Cronología de los hechos

En cuanto a la sucesión de los hechos, el inicio del conflicto sucedió cuando Peñarol tenía prácticamente vendido a Carlos Bueno a Mónaco de Francia por 3.000.000 de dólares y el jugador se negó a partir tras recomendación de sus representantes. Bueno siguió jugando en Peñarol.

Cuando llegó la hora de la renovación contractual la institución le ofreció a Bueno como a Cristian Rodríguez, un incremento del 30% en relación al sueldo anterior (incluso cuando tanto el reglamento local permitía la renovación automática por el Indice General de Precios -IPC-).

Ante esto, los jugadores consideraron insuficiente el ofrecimiento y expresaron que pretendían cobrar en relación a sus respectivas cotizaciones, teniendo en cuenta ahí si lo ofrecido por Bueno.

Luego de varias reuniones sin respuesta de parte de los jugadores y sus representantes, los dirigentes decidieron por unanimidad declarar a Cristian Rodríguez y Carlos Bueno en rebeldía, haciendo uso de un legitimo derecho.

Los jugadores comenzaron a entrenar en el Parque Roosevelt al tiempo que presentaban un reclamo ante la Mutual Uruguaya de Futbolistas Profesionales, por supuestos adeudos en relación a premios por la obtención del Uruguayo 2003 (lo cual fue negado por los dirigentes aurinegros, quienes desconocieron la existencia de dicho premio).

Semanas más tarde se sumó el caso de Joe Bizera, quien aún no había gestionado su renovación contractual teniendo en cuenta que se encontraba lesionado (molestia que sufrió en el encuentro ante Argentina defendiendo la camiseta de la selección, partido que se disputó en el Estadio Monumental de Nuñez). Ahi incluso se perjudicó a peñarol porque el jugador no pudo nunca recuperarse adecuadamente para defender a los carboneros tras su paso en la selección. Sin embargo fue citado por la directiva para firmar nuevo contrato tal cual marca el estatuto del jugador.

El zaguero, ante el ofrecimiento que le realizaron los dirigentes carboneros en el Palacio «contador Gastón Güelfi» (el cual contaba con un incremento importante en relación a su anterior contrato), respondió que debía conversar el tema con sus representantes.

En el medio de las gestiones sin respuesta, Cristian Rodríguez y Carlos Bueno, tras una conferencia de prensa en la Mutual de Jugadores, partieron con destino a Francia para sumarse a París Saint Germain. Días más tarde hizo lo propio Bizera, pero con destino a Cagliari de Italia.

Ante esto, la institución de Galicia y Magallanes contrató un bufet de abogados para pelear los intereses de la institución a nivel internacional. Así fue que comenzaron a trabajar los doctores Alvaro Galeano, Marcelo Ramos y Horacio González Mullin en tanto los jugadores tras un tiempo prudencial de acondicionamiento físico comenzaron a jugar.

Siguieron las reuniones y tras varias audiencias llevadas a cabo en Zurich, la Cámara de Resolución de Disputas de la FIFA declaró en libertad de acción a los jugadores (decisión que era apelable ante el tribunal Arbitral Superior).

Continuando con la defensa de los derechos de la institución, el Club Atlético Peñarol con el presidente José Pedro Damiani a la cabeza entabló las acciones correspondientes.

Los abogados volvieron a partir con destino a Suiza para entablar lo que sería la audiencia definitiva. En esa instancia además de los abogados carboneros participaron los de la otra parte e incluso los propios jugadores debieron ir a declarar.

Tras eso sólo restaba esperar y dejar que el tiempo hiciera lo suyo contando Peñarol con la expectativa de un fallo favorable. Finalmente la decisión de ayer dió por tierra todos los esfuerzos de Peñarol e hizo temblar los cimientos del fútbol uruguayo. Ahora seguramente esa decisión traerá consecuencias nefastas para el fútbol charrúa tal cual lo había adelantado el contador Damiani en su momento. *

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