AL OTRO LADO DEL RIO SE SUFRIO LA ELIMINACION DEL MUNDIAL

Desolación en Buenos Aires

En las calles de la capital argentina se respiraba ayer un clima de desolación tras la derrota de la selección frente a Alemania que dejó a los albicelestes fuera del Mundial. Un silencio profundo siguió al término del partido definido por penales, con una ciudad que recomenzó lentamente su ritmo habitual pero con los argentinos de brazos caídos, presas de la desazón. A poco de culminado el partido, el presidente Néstor Kirchner, hizo llegar un mensaje al capitán de la selección, Juan Pablo Sorín, felicitando a los representantes argentinos por «la actuación, categoría y entrega». «Como argentino y como presidente estoy muy orgulloso por su actuación, por su categoría y la entrega de los muchachos, por eso los felicito» , sostuvo. Kirchner, había suspendido toda actividad oficial este viernes y miró el partido en el microcine de la residencia presidencial de Olivos; lo acompañaron su esposa, la senadora Cristina Fernández, y un grupo de allegados, entre ellos el jefe de gabinete, Alberto Fernández, conocido por su apego a las cábalas que esta vez parecen no dieron resultado.

Como había sucedido con los partidos anteriores, los bares y restaurantes del centro de la ciudad que contaban con televisores se colmaron con parroquianos con banderas, gorros y todo tipo de objetos con los colores celeste y blanco dispuestos al festejo. Pero la derrota aguó la fiesta y la mayoría abandonó rápidamente el lugar de encuentro.

En algunos cafés se vieron escenas de llanto y en otros un cerrado aplauso de agradecimiento coronó la actuación de la selección, en un convencimiento de que dejó todo en la cancha tras un partido que crispó los nervios de los argentinos.

Entre los testimonios delos hinchas aparecieron algunas críticas al entrenador José Pekerman, quien mantuvo un amplio apoyo de los aficionados y la prensa deportiva, por lo menos hasta ahora. Varios de los entrevistados anticiparon que desde ahora seguirán al Pentacampeón Brasil porque «es un equipo sudamericano, tienen un fútbol de toque que nos gusta a nosotros y no el de fuerza de los jugadores europeos».

En el tradicional Obelisco, epicentro de los festejos por las victorias frente a Costa de Marfil (2-1), Serbia y Montenegro (6-0), y México (2-1), unas 500 personas encendieron bengalas y agitaron banderas celestes y blancas en agradecimiento a los jugadores de la Selección.

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