Argentina apuesta al ataque
No hay mejor defensa que un buen ataque, repiten quienes impulsan el fútbol vistoso, pero en el caso de la selección argentina el antiguo refrán se puede aplicar a sus debilidades en la retaguardia en contraste con su alto poder de fuego ofensivo.
Si bien recibió apenas dos goles en cuatro partidos en el Mundial, en el triunfo del debut contra Costa de Marfil (2-1) y ante México en octavos de final (2-1), Argentina era la favorita y los rivales de los primeros encuentros cuidaban más la contención que el ataque.
El seleccionado blanquiceleste podría afrontar inconvenientes con adversarios que tienen la obligación de atacar más sostenidamente como puede ser el caso del anfitrión Alemania en el partido del viernes próximo por cuartos de final.
«Argentina está jugando bien con el sistema de cuatro defensores y no hay necesidad de cambiarlo», dijo el entrenador José Pekerman, que dijo estar sastifecho con el funcionamiento defensivo de sus dirigidos. Algo similar opina el lateral izquierdo, Juan Pablo Sorín, para quien ese sector del equipo sudamericano «se está afianzado cada partido».
La ventaja de los sudamericanos es que entre el portero Roberto Abbondanzieri y el experimentado central Roberto Ayala (103 selecciones) están sacando las papas del fuego. Abbondanzieri está recuperando el nivel que lo hizo indispensable en el exitoso Boca Juniors, mientras que Ayala se ha transformado en una verdadera muralla, con gran dinámica y capacidad para el juego aéreo.
El capitán Sorín ha disminuido en este Mundial sus electrizantes incursiones ofensivas por decisión de Pekerman, pero su fuerte no es la marcación y muchas veces queda pagando en velocidad.
El otro central, Gabriel Heinze todavía no ha recuperado el ritmo de juego tras una seria lesión que lo mantuvo siete meses inactivo.
Pero el verdadero talón de Aquiles en la retaguardia es el lateral derecho, un puesto que ocupó en 102 oportunidades Javier ‘Pupi’ Zanetti, quien quedó afuera de esta cita máxima por la intención de Pekerman de renovar a la mayoría del plantel tras el fracaso del Mundial de Corea del Sur y Japón.
Nicolás Burdisso parecía haberse acomodado al puesto hasta que salió lesionado en el encuentro ante Holanda; en su lugar entró Fabricio Coloccini pero no fue parte del equipo en el siguiente partido de octavos ante México y en su lugar ingresó Lionel Scaloni, quien tuvo un debut en el Mundial para el olvido.
Los rivales ven pronto que ese el sector defensivo más flojo de Argentina y por ese costado se lanzan los delanteros rivales dejando surcos en el campo de juego.
No toda la responsabilidad es de la última línea porque los volantes de marca, Javier Mascherano y Esteban Cambiasso, habitualmente dejan espacios abiertos invitando a los adversarios a pasear con entrada libre.
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