Francia y su resurrección francesa
Un vestuario que habla, que vive, un Patrick Vieira que muestra una salud de adolescente el día de su 30 cumpleaños, y una victoria celebrada en comunión con el público, fueron los resortes de la clasificación a octavos de final: una verdadera resurrección francesa. Los ‘Bleus’ ganaron finalmente una partido en la Copa del mundo (2-0 a Togo el viernes), y ahora enfrentan a España en octavos de final, el martes en Hannover, por lo que han superado dudas y sobre todo espantaron el fantasma de Corea-Japón que los persiguió durante toda la primera ronda del Mundial alemán. Todo esto gracias a lo que pasó en el campo de juego frente a Togo (2-0), pero quizás también por lo que se dijo en el secreto del vestuario en Colonia. Un vestuario en el que palpitaban los suspendidos Zinedine Zidane, que se hubiese despedido del fútbol por la puerta chica en caso de eliminación, y Eric Abidal. El mismo lugar donde sus compañeros encontraron las palabras para calmarse después de un primer tiempo frustrante, para lograr en el segundo el ansiado pasaje a octavos de final.
«Mentalmente fue duro. En el único momento en que tuvimos serenidad fue en los últimos diez minutos, cuando supimos que los suizos habían marcado el segundo gol y conocimos la suerte del grupo», había revelado el seleccionador galo, Raymond Domenech.
«En el descanso nos planteamos preguntas. Pero entre los jugadores nos hablamos tranquilamente. Nos calmamos enseguida y estuvimos lúcidos», afirmaría William Gallas. «Lo que realmente me gustó fue lo que ocurrió en el entretiempo. No diría que hubo un viento de optimismo, pero algo pasó, todos estábamos animados», señaló, por su parte, Willy Sagnol, el líder ‘espiritual’ del equipo.
Todos los ‘Bleus’ se implicaron, tanto Zidane y Abidal como los otros, para «animar a los jugadores» que estaban en el campo, dijo Domenech. Además, ‘Zizou’ hizo su discurso anterior al partido, como siempre, diría Vieira. De esta manera, hubo un capitán en la cancha (Vieira) y otro en el vestuario (Zidane). Precisamente, el primero hizo bascular el partido al anotar el primer gol y dar el pase del segundo a Thierry Henry. Queda por saber si lo que ocurrió el viernes en Colonia es válido para todo el torneo. Pero, al menos sirvió para superar la primera ronda y pasar a octavos, superando el trauma asiático. «Llegamos a octavos de final. Entramos realmente en la competición», diría Gallas. Y, lo que también esperan los hinchas franceses es que este equipo resucitado esté de nuevo preparado para ‘hacer castillos en España’ (soñar).
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