Sexo en las concentraciones, ¿sí o no?

Cada cuatro años a los entrenadores se les presenta la misma disyuntiva, acerca de si deben permitir que sus jugadores duerman con sus esposas o novias, si es perjudicial para su desempeño que tengan relaciones sexuales, o por el contrario, es bueno y ayuda a relajarlos.

En general, los técnicos prefieren un sistema mixto. Tras varios días sin mujeres y superado algún partido difícil, los jugadores de la mayoría de las selecciones suelen tener una jornada para compartir con sus compañeras. El diario alemán «Bild» habla incluso de los «bebés mundialistas».

Tras el día libre que Jurgen Klinsmann dio a los jugadores luego del partido entre Alemania y Polonia, el periódico comentaba: «El resultado, lo conoceremos en 40 semanas». Y recordó el caso de Oliver Kahn, cuyo hijo David, ahora de tres años, nació nueve meses después del Mundial de Corea/Japón.

Los ingleses tenían previsto originalmente prohibir el sexo hasta después de la fase de grupos. Por eso, las esposas y novias, entre ellas la famosa Victoria Beckham, se alojaron en Baden-Baden en un hotel diferente al de la selección. Sin embargo, tras la victoria sobre Paraguay el entrenador Sven-Goran Eriksson permitió a los muchachos compartir un día con sus «ladies».

Similar es la situación de los holandeses. Si los jugadores quieren ver a sus chicas, tienen que recorrer 25 kilómetros.

El técnico español Luis Aragonés permite que los jugadores pasen algún día con sus mujeres, pero no que las reciban en el hotel. Por lo tanto, si quieren sexo, deberán alquilar una habitación.

En el caso de los italianos, se dice que el técnico Lippi hizo bloquear los canales pornográficos en las habitaciones de los jugadores. Habría que ver si tras el partido con Estados Unidos los volvió a conectar cuando vio la energía contenida que sus jugadores desplegaron en el campo en forma de codazos y patadas…

Alexandre Guimaraes prohibió directamente que las esposas de los jugadores de Costa Rica viajaran a Alemania, y también el técnico de la selección ecuatoriana Luis Fernando Suárez es un defensor a ultranza de la abstinencia sexual. Incluso, por solidaridad con sus jugadores, él mismo se plegó a la norma.

El técnico brasileño Carlos Alberto Parreira tiene una de las posiciones más abiertas. «El sexo nunca estuvo ni estará prohibido», afirmó, aunque, eso sí, prefiere que no se practique dentro de la concentración ni antes de un partido. Pero, añadió, el dilema tiene difícil solución: «Si yo digo que el sexo está liberado, me acusarían de irresponsable los que entienden algo de deporte de alta competición. Si lo prohibiera, me internarían y con razón. ¿Cómo prohibir el sexo en pleno siglo XXI?»

Pero ni analizando cuánto sexo tuvo la selección que finalmente alce la copa el 9 de julio se llegará a una conclusión sobre qué es lo más conveniente; por no hablar de la posibilidad de que los jugadores no sólo tengan sexo con mujeres. La idea de que alguno de ellos tenga otra preferencia sexual, lo que lo habilitaría a buscar consuelo incluso dentro del vestuario, sigue siendo un tema tabú.

También están los jugadores que no tienen esposas, ni novias y que pueden querer satisfacer sus deseos con alguna de las muchas prostitutas que se supone están haciendo doble turno durante el Mundial.

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