México entrena en el aspecto ofensivo
Ni siquiera el Día del Padre en México sirvió para que el seleccionado de fútbol azteca se regalara una tregua, porque muy temprano acudió al estadio Jahn de la apacible Gotinga para preparar su crucial partido contra Portugal.
«Para mí el día del padre es todos los días y no un día en especial. Yo siempre le doy el tiempo a mi familia, siempre estoy con ella, pero también siempre estaré con el pizarrón debajo del brazo a las dos o tres de la mañana pensando en el fútbol», aseguró el DT azteca, el argentino Ricardo Lavolpe.
Por eso cuando apenas la ciudad comenzaba a levantarse, el silbato del entrenador le dio inicio a una práctica que buscaba, entre otras cosas, pulir la artillería de sus hombres-gol, que frente a Angola el pasado viernes en Hannover estuvo desenfocada y no hizo mella en el arco de Joao Ricardo.
Fue así como las principales órdenes del timonel recayeron sobre Guillermo Franco (Villarreal, España) y Omar Bravo (Chivas de Guadalajara).
Mientras tanto, Jared Borgetti seguía atento las instrucciones del entrenador, aunque su trabajo se veía limitado por la lesión que padeció frente a los persas (lesión de grado I en el bíceps femoral izquierdo) y que lo mantiene entre algodones a la espera de recibir el alta.
«Frente a Angola nos faltó un poquito más de agresividad arriba, más definición y habrá que trabajar sobre eso en estos días», indicó el entrenador.
Dicho y hecho: Lavolpe insistió constantemente en la movilidad en el último cuarto de cancha y en los remates de media distancia con la pelota en movimiento, y buscó variantes ofensivas al exigir a los suplentes Francisco Fonseca y Jesús Arellano.
«La pelota a veces no quiere entrar y sí es de preocuparse cuando no generás situaciones de gol, pero estamos tranquilos porque sí las tuvimos. Lo importante es no bajar los brazos», comentó Bravo.
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