El libro del Picaflor
— Picaflor, ¿usted escuchó algo que la Asamblea del Círculo le metió la plancha a Passarella?
— Lo informó el vespertino Primera Plana, en la edición de la víspera y lo ratificó anoche El Picaflor, con algunos asociados de la institución que participaron de la convocatoria que se hizo sin ninguna publicidad en los medios.
— ¡Pobre Kaiser!
— Pobre Kaiser nada. La Asamblea del Círculo es legítima, independiente, libérrima y está en todo su derecho de decidir a quién recibe en su casa y a quién no. Esto también confirma que hay un amplio sector del periodismo, que no se va a arrodillar ante el poder de Tenfield ni del Zar del fútbol uruguayo.
— Perdóneme, pero lo que Passarella quería era dar la cara y explicar los motivos de su silencio, ¿no?
— Pero la Asamblea que no tiene que darle explicaciones a Passarella porque con él nunca tuvo un problema, resolvió no recibirlo por la sencilla razón de que, la resolución del pasado 30 de agosto fue contra los directores de Tenfield, Casal, Francescoli y Gutiérrez y no contra su persona. Hay un refrán que dice que el comedido siempre sale jodido y una vez más se volvió a dar.
— ¿Y qué pasa si la Comisión Directiva decide recibirlo?
— La Comisión Directiva puede recibir a Passarella si lo considera conveniente pero no podrá hacer ningún pacto ni acuerdo que exceda la decisión de la Asamblea General Extrarodinaria. Usted debe aceptar, aunque no comparta el criterio, que el Círculo de Periodistas Deportivos del Uruguay no condenó ni juzgó al técnico de la selección nacional sino a sus patrones. Ocurre que el Kaiser, mal asesorado o informado –por algún traidor que ventiló lo que se dijo en la Asamblea del 30 de agosto sobre su persona– se subió a un carro que no le correspondía. Salvo que quiera hacerse una patriada y arriesgar su prestigio personal e intente mediar ante el Círculo, como lo hizo en el caso de Peñarol, para recomponer la situación entre el gremio de los periodistas deportivos y la empresa que financia parte de su contrato como entrenador de Uruguay… Pero mire que la Asamblea también fijó posición respecto al relacionamiento con la AUF.
— Cuente, cuente.
— La misma asamblea que el lunes de noche resolvió no recibir a Passarella resolvió intimar al Consejo Ejecutivo de la AUF a que adopte las medidas que correspondan para facilitar el libre ejercicio de la profesión de los periodistas deportivos con la Selección nacional. Los asociados protestaron por la discriminación que Tenfield hizo con la prensa el pasado domingo donde sus periodistas trabajaron cómodamente con los futbolistas y los demás tuvieron que sufrir las consecuencias de una incómoda barrera metálica que los separaba de ellos. Una barbaridad que los neutrales de la AUF deberían censurar públicamente y exigirle a la empresa que posee los derechos de televisión a respetar a los periodistas en general, sin distinción de clase alguna, como dice la Constitución, salvo la que surja de sus propios talentos y creatividad. Como verá, el horno no está para bollos.
— No hay dudas que el clima de respeto mutuo se rompió y nunca más las cosas volverán a ser como antes.
— La culpa no la tiene el chancho si no quien le rasca el lomo.
— ¿Y quién fue el que le rascó el lomo al chancho?
— El innombrable. Ese es el único responsable de todo este quilombo que involucra a la Selección y a Passarella. El los metió en un «quilombo» y ahora tendrá que bailar con la más fea.
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