Passarella ahora confía en un pelilargo
La excepción que confirmó la regla de la tan anecdótica determinación del entrenador argentino, de quien se dijo en su país que no quería futbolistas de pelo largo, encontró en el plantel celeste la excepción que confirmó la regla. En Uruguay hay uno, es titular y el domingo hizo saltar a todo un país cuando, con un perfecto lanzamiento de tiro libre, dejó al golero ecuatoriano mirando la luna. Su nombre es Gerardo Federico Magallanes, quien, en sus recién cumplidos 24 años, está confirmando las virtudes que se le vieron en las selecciones juveniles. Aparenta ser un tipo poco extrovertido, pero que a la hora de expresarse tiene sus ideas y sentimientos bien claros. Cuando aún no se acallan los ecos de su brillante actuación del domingo, el jugador dialogó con LA REPUBLICA.
La conversación con el actual futbolista del Defensor Sporting no podía empezar de otra forma. Quisimos saber si ese magistral tiro libre estaba en sus cálculos.
«Sí, a mí siempre me gusta tirar los tiros libres. Por suerte ante Ecuador se dio esa falta que me quedó para mi mejor perfil, le pegué bien y la pelota entró.
Dentro de la cancha no se escuchaba mucho, pero creo que escuché que Pablo (García) me dijo algunas palabras y le contesté que yo lo iba a tirar y al final todo salió bien.
Mirando hacia el futuro, que nos tendrá enfrentando el próximo 8 de octubre a la selección de Argentina en el Monumental de Núñez, el «Pelusa» recordó sus visitas a ese estadio y auguró una buena actuación celeste.
–Me trae recuerdos de la epoca de Peñarol, cuando teníamos que ir a jugar Copa Libertadores en el monumental, pero esto es algo mucho más importante, es una eliminatoria y nada menos que con la selección argentina que es justamente el equipo que viene primero y posee jugadores de alto nivel.
Es un partido muy lindo de jugar, al igual que contra Brasil, lo que pasa es que son encuentros totalmente distintos porque Argentina más o menos juega parecido a lo que queremos hacer nosotros y Brasil es otro juego, tratan de jugar rápido y bonito. De todos modos, es lindo jugar con ambos, ya que se son partidos clave.
Daniel los conoce bien a los jugadores, al igual que nosotros, que sabemos son buenos, pero debemos apostar a lo nuestro, darle dinámica y hacer lo que queremos plasmar en todos los partidos.
Contra Argentina no tiene miedo de jugar con un solo volante de marca.
—No porque ellos juegan igual. Se acabó la época de jugar con tres volantes de esos que son tapones, que marcan, que corren, ahora tenés que apostar y jugar al fútbol. Hace años que todos los equipos del mundo juegan así, como máximo juegan con dos volantes pero que también saben manejar bien la pelota. Acá seguíamos con la antigua de poner dos volantes de marca que corran, que den patadas, pero después a la hora de jugar no hay resultados. La idea es tener volantes que recuperen y sepan con la pelota para poder jugar rápido.
En mi caso, de volante por ahí me cuesta un poquito más, pero yo me siento cómodo donde jugué frente a Ecuador, de punta.
Pensando también en la altura de La Paz, Bolivia, Magallanes manifestó creer que todo se trata de un problema mental.
–Nunca jugué en La Paz ni en Ecuador. He hablado con gente que me ha dicho que es horrible. De todas maneras, creo que pasa todo por el aspecto mental, por ahí sí te puede faltar un poco el aire o dolerte un poco la cabeza, pero creo que no es para morirse. Espero que no sea así.
Por ejemplo, cuando fuimos a Colombia y jugamos en la ciudad de Bogotá me fue bien. Justo antes del partido estaba con un estado gripal y no me sentía muy bien, pero salió todo bien y cuando entré sólo experimenté el ahogo natural que sentís al ingresar en un partido.
Volviendo al encuentro frente a los ecuatorianos, lo consultamos sobre ese incidente que tuvo con un defensor en el área adversaria que lo dejó tendido por un largo tiempo.
–Fue un puñetazo que me pegaron, el cual me produjo un corte dentro del oído derecho que aún está curándose. Mientras estuve tendido en el piso, cuando el doctor me atendía, sentí que el oído se me iba y hasta este momento mantengo molestias.
Todo sucedió cuando yo iba retrocediendo hacia mi ubicación en el área y como la pelota se había ido afuera nadie siguió la jugada, entonces fue ahí que aprovechó y me dio el puñetazo.
Traté de explicarle que esas cosas no se hacen y que lo iba a matar. Fue justo después de mi gol y la verdad que ese jugador (Edwin Tenorio Nº 20) estaba muy nervioso, pero no importa porque tengo la cabeza dura.
Previo al encuentro fue muy fustigado por haber viajado a España en lugar de presentarse en la concentración, pero él manifestó que se trató de un importante problema familiar, por lo cual no quería dejar de asistir.
–Tuve que viajar por problemas familiares, estuve unos días sin entrenarme, traté de estar presente allá con mi señora y su papá, pero los problemas que se están dando no se pueden solucionar por ahora. Después, cuando volví a la Selección, traté de dejar esos problemas de lado y mentalizarme para lo que significaba el encuentro ante los ecuatorianos.
El entrenador, Daniel Passarella, lo suplantó antes de finalizar el partido y con esto surgió una gran ovación que el «Pelusa» asegura haber sentido muy de cerca.
–La sentí profundamente porque es un sueño que tiene todo futbolista, que juega a alto nivel, el estar disputando un encuentro con la Selección en su país y poder salir ovacionado después de haber convertido un gol con la casaca celeste. Ayer se cumplieron varios sueños: uno fue el poder haber alcanzado la goleada, que se nos negó frente a Perú. Ante los incaicos creo que jugamos mejor que el domingo, habíamos hecho mucha más presión y manejamos mejor la pelota pero no pudimos lograr goles. Sin embargo, con Ecuador no jugamos un partido de 90 minutos brillantes pero se convirtieron los goles, que al fin y al cabo es lo más importante.
La confianza que Daniel (Passarella) depositó en mí me motiva a seguir y me deja tranquilo saber que me tiene en mente.
Sobre las palabras del entrenador en la conferencia de prensa posencuentro, en la cual manifestó deberse y apoyar a los jugadores, el pelilargo ex Peñarol recalcó sentir de igual forma.
–Le debemos responder de la misma manera. Tener buena cara siempre, estar dispuestos con muchas ganas de entrenar y de tener actitud positiva. Pienso que es la mejor forma de pagar cuando tenés un entrenador así, tenés que apoyarlo y estar siempre con él.
Tenemos un muy buen trato dentro y fuera de la cancha, hay un grupo humano muy bueno conformado por los entrenadores, la sanidad y los propios jugadores. Hay mucho diálogo, amistad y todos sabemos lo que queremos. Después, lo que diga la prensa, a nosotros no nos interesa, cada cual es libre de decir lo que piensa.
Se alegró mucho por la actuación de un ex compañero, el minuano Gabriel Cedrés.
–Claro que sí, me dejó muy contento por él y por Daniel (Passarella) que confió en Gabriel (Cedrés), lo puso en la cancha, y él le respondió como tenía que ser; tiene buenas condiciones, es un gran jugador y le fue bien, y a mí cuando a un uruguayo le van bien las cosas me pone muy contento.
La presencia de él en el equipo es importante, necesitás un hombre como Gabriel que por momentos pueda tener la pelota, que la aguante para darle un respiro al resto de los futbolistas.
También le gustó l
a faena de un futbolista debutante, como Damián Rodríguez
–Muy bien, lo vi muy bien. Cuando salí de la cancha se lo dije a Darío (Silva), lo bien que estaba viendo a Damián. En los primeros minutos del primer tiempo no se mostró muy seguro, pero después remontó muchísimo, un cabezazo suyo pegó en el palo, me imagino la impotencia que habrá sentido, es horrible cuando te pasa. En el segundo tiempo fue brillante porque fue muy seguro y por el lado de él no hubo mayores problemas. El grandote de ellos parecía difícil, pero entre Damián y Alejandro (Lembo) lo controlaron muy bien.
No le importó no haber sido popularmente reclamado, ya que se encuentra tanquilo con su trabajo.
–Siempre estuve muy tranquilo, no me puedo enojar ni nada, pero hay gente de la prensa que por ahí no sabe valorar la actuación de uno. De todos modos, no me interesa porque no vivo con ellos, pero el domingo hubo muchos que tuvieron que cerrar la boca y debieron decir cosas que no tenían ganas de mencionar. Gracias a Dios las cosas me salieron bien al igual que al equipo y eso es tranquilizador.
Cuando le manifestamos que su asociación en Defensor con Marcelo Tejera era similar a la que logró con Nicolás Olivera en la Selección, explicó que todo es fácil cuando los jugadores son buenos.
–Cuando hay buenos jugadores, todo se hace más fácil para jugar. No necesitás tiempo, acoplamiento, ni muchos entrenamientos, cuando tenés la pelota en los pies es sencillo, pero el problema surge cuando la tiene el rival y ahí tenés que saber moverte para recuperarla.
Pero con el Nico, con Darío, el Chino o quien juegue, creo que no hay problema alguno porque son todos muy buenos futbolistas y lo único que tenemos que hacer es tratar bien el balón y después las cosas salen solas.
Resaltó la actitud del equipo de querer seguir ofendiendo a pesar de la goleada.
–La actitud fue lo que más rescaté del equipo, que pese a tener muchos goles de ventaja, siempre quiso seguir jugando igual y no caerse, porque por ahí cuando vas tres o cuatro a cero y te dejás estár un poco, el equipo adversario puede pasar a dominar, pero Uruguay no lo permitió y eso es importante.
Sobre el próximo encuentro por el torneo local ante su ex equipo, Peñarol y los silbidos recibidos de parte de la hinchada aurinegra en la primera rueda, explicó:
—Es un partido lindo para ver quién puede agarrar la punta. El que gane apuntará a la obtención del Torneo Clausura.
En el Torneo Apertura me silbaron porque la prensa manijeó un poco acerca de que yo había prometido goles y no es verdad, nunca prometo goles. Peñarol es el equipo donde me crié, quiero mucho tanto a esa camiseta como a la hinchada.
Me dolió que la prensa diera manija porque lamentablemente hubo gente en la hinchada aurinegra que no entendió la situación y me silbó. Nunca tuve ni tendré nada contra Peñarol y cuando puedo ir a verlo, voy.
Actualmente pienso sólo en Defensor y en la idea de salir campeón.»
Gerardo Federico Magallanes, el mismo que pidió para rematar los penales en la pasada Copa América de Paraguay, con los cuales dejó eliminados a los locales y a los chilenos comandados por Salas y Zamorano, fue ahora quien abrió el camino de la goleada celeste. Comenzó en Peñarol y pasó luego por el Atalanta de Italia, el Real Madrid, el Racing de Santander y actualmente regala categoría con la violeta de Defensor Sporting y con la celeste del pueblo uruguayo.
Clase le sobra, y al contrario de lo que mucha gente piensa, sangre también, si no habría que preguntarle a Tenorio, que le pegó y después no sabía dónde esconderse.
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