Empate con gusto a poco
Más allá de algunas quejas aisladas por el arbitraje de Prudente por parte de quienes siempre se acercan al vestuario tricolor, la sensación predominante en la zona de camarines era bastante parecida a la que se vive cuando el equipo es derrotado, pues nadie hablaba del punto ganado en el clásico sino de los dos que se habían dejado por el camino.
Atrás habían quedado ya las discusiones sobre la integración del equipo y sobre la sorpresa que presentó Martín Lasarte media hora antes de empezar el encuentro excluyendo de la alineación titular a Sebastián Vásquez, o los comentarios acerca si Agustín Viana estaba o no en condiciones de jugar un partido de estas características. La bronca flotaba en el ambiente por no haber ganado un partido en el que tenía bastantes elementos a su favor, hasta que tomó cuerpo en la voz de Diego Jaume cuando salió de vestidores; el zaguero albo -siempre mesurado en sus expresiones- se despachó con un «estoy re caliente … acá todo el mundo se tira, pero se tira porque los jueces entran y le cobran; después vas a jugar contra los australianos y te parten al medio. Yo jugué cuatro años en Europa y nadie se tira así, después nos va como nos va … y tres penales … Castrilli es un poroto al lado de este juez.»
El zaguero agregó inmediatamente: «hay un vicio en el fútbol uruguayo que hay que erradicar, que a mi me sorprendió mucho a la vuelta de Europa; acá todo el mundo se tira, es impresionante, no puede ser. Estoy muy molesto porque cada vez hay más simulación, cada vez que saltás a cabecear es foul, porque los delanteros se tiran permanentemente.
En las dos amarillas que me sacan -si vos analizás las faltas- son un chiste: a mi me echaron tres veces en cuatro años en Europa, pero acá no sabés como marcar, vas a anticipar y se tiran, saltás a cabecear y se tiran … allá cuando saltás a cabecear para que te cobren foul tenés que pegarle un codazo y romperle algún diente, si no no te cobran. Hay que ver bien el tema de la mala intención y la simulación permanente …»
Luego, sobre el partido subrayó: «creo que fue un partido rarísimo; después de los goles vino una sucesión de situaciones raras con los penales, sobre todo con el segundo que cobra a favor de ellos. En el segundo tiempo, se vio que el árbitro quedó muy tocado con todo lo que pasó. Nosotros estuvimos atacando y realizando todo el desgaste mientras ellos estaban cerrados todos atrás, los ocho, y dejaban dos adelante, lo que nos complicó porque nosotros tenemos jugadores rápidos que necesitan espacios para desequilibrar.»
Destacar invicto
Uno de los futbolistas que se esmeró en resaltar los aspectos positivos del partido de ayer fue el capitán albo Marco Vanzini, cuando señaló que «Nacional pudo haber ganado el partido, porque Peñarol se metió todo atrás y trató de aguantar, nada más … no pudimos, pero bueno, seguimos primeros, llevamos diez clásicos invictos y ellos no pudieron quebrar la racha siempre es algo positivo. Mucha gente no lo dice ni lo resalta, no sé por qué, pero es algo que logró éste grupo que tiene que ser destacado.»
«El Palillo» mantiene su saldo positivo en encuentros clásicos, al igual que varios de sus compañeros que llegaron al primer equipo en las últimas dos temporadas, que siguen sin perder ante el tradicional rival, lo mismo que el técnico Martín Lasarte desde que asumió su cargo: el entrenador lleva dirigidos seis clásicos, de los que ganó dos y empató cuatro, con ocho goles a favor y seis en contra.
La delegación alba demoró en partir desde el Centenario a Los Céspedes ya que debió esperar un buen rato a que Mauricio Victorino cumpliera con los requisitos del control antidoping (Jorge Martínez lo hizo rápidamente); los futbolistas descansaron en la concentración y quedaron liberados esta mañana, debiendo volver mañana al local de entrenamiento, para comenzando con un largo período de preparación para el próximo encuentro oficial, que tendrá lugar alrededor del 10 de junio ante Defensor Sporting, por ahora en el Estadio Luis Franzini. *
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