El libro del Picaflor

–Picaflor, ayer no dijo nada del triunfo de Uruguay.

–Ocurre que los compañeros de Redacción hicieron una cobertura espectacular, la más completa que publicaron los medios uruguayos. ¿Acaso usted cree que El Picaflor está en contra de la selección?

–Su silencio lo condena.

–No diga pavadas. El Troquílido es el hincha número uno de la gloriosa celeste y está a muerte con los jugadores. A muerte, eh. Como en 1993, como en 1997, como en 1985, como siempre. No como algunos colegas que están ahora a muerte con los jugadores, porque les conviene. Así que no ensucie la cancha porque, con El Picaflor están los documentos escritos que lo respaldan.

–¿Qué me cuenta de las declaraciones del Káiser?

El Picaflor no comparte que Passarella hable con la prensa cuando se le plazca a él. No puede ser que Tenfield SA haya firmado una cláusula en el contrato con los clubes de la AUF donde éstos se obligan a dialogar con la prensa, a permitir el trabajo libérrimo de sus periodistas y resulta que el empleado de la empresa –a Passarella le paga Tenfield también su sueldo– se le tolera cualquier cosa. El argumento fue pobre.

–¿Quién fue es el periodista que Passarella no nombró, con quien compartió alguna cena, que estaba molesto con él porque «dijo que sólo ponía los jugadores de Paco Casal en la Selección».

–Según le comentaron anoche al Troquílido en la AUF, ese periodista sería Enrique Yanuzzi pero hete aquí que el propio Passarella reconoció que había hablado con él, éste desmintió que jamás había dicho eso –sus columnas de LA REPUBLICA las tiene archivadas el cuñado de Enzo, el «Vela» Yern, por lo que dipone de las pruebas cuando quiera– y el tema quedó por superado. Por más que la gente de Tenfield y algún empleado de segundo rango hubiera deseado que el Káiser le bajara el pulgar al «Quique», la actitud de nuestro compañero fue muy bien recibida por el técnico de la selección que dio vuelta la página. Y esto habla a su favor.

–Me comentaron que Passarella está molesto con el Hugo De León y con el delegado tricolor, doctor Alejandro Balbi.

–Al Troquílido le comentaron que después del partido en Rio de Janeiro hubo una sobremesa que se prolongó en la madrugada, en la cual participaron varios colegas –algunos de ellos dependientes de Tenfield SA– donde éstos le dieron con un caño al Hugo. Y Passarella también aprovechó para pasarle alguna factura atrasada de su época, cuando lo dirigió en River Plate. Uno de los periodistas dijo que para él, De León era una mala persona. El supuesto enojo con el doctor Balbi no sé a cuenta de qué viene, porque lo único que hizo Nacional fue defender los derechos de su institución y exigir que se respetara lo que el Consejo de Primera había votado por unanimidad.

Lo que Passarella, Tenfield, los dirigentes, no pueden desmentir es que el clima pro selección, lo estropeó Garrido con su editorial en el diario digital de Casal.

–Guste o no, es la pura verdad. Todo el mundo venía remando a favor de la corriente; nadie buscaba cinco patas al gato, hasta que Garrido se «desbocó» — como lo había hecho una vez en el Programa Gol a Gol de Canal 4 cuando dijo que Paco Casal era Tony Blair y Eugenio Figueredo la reina Isabel, en el fútbol uruguayo– y la embarró hasta la cintura. A partir de ese momento renacieron viejas heridas y el ambiente se pudrió. ¿Quién tiró la primera piedra?

–Como dice Sánchez Padilla, «el innombrable».

–Exactamente. Así que don Daniel, usted lo primero que tiene que exigir es que desde adentro de su casa, no le apedreen el rancho.

Sus enemigos no están sólo afuera del predio de Divina Comedia 1521, también están dentro de las cuatro paredes que usted frecuenta.

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