Las calles de Barcelona mostraron todo su colorido

Mucho antes que finalizara el partido en el que FC Barcelona se proclamó campeón europeo en París, por segunda vez en su historia, sus seguidores inundaron las calles céntricas, coloreando el paisaje de azulgrana y portando banderas catalanas.

A pie, saltando, en bicicleta, moto o automóvil, miles de seguidores agitando banderas azulgranates se dirigían, sobre todo, al sitio de las grandes citas barcelonistas: la fuente de Canaletas.

Petardos, bocinas y pitos acompañaban con su ensordecedor sonido una improvisada caravana callejera, la misma que hace dos semanas festejaba el décimo octavo título de Liga.

Hombres y mujeres, algunos niños y gente de todas las edades, en distintos medios de transporte inundaron los alrededores de la Plaza Cataluña, donde los negocios cerraron sus puertas, los bares entraron sus mesas y sillas para impedir que los festejos que durarán muchas horas produzcan daños.

En menos de diez minutos, mientras se oían los fuegos artificiales desde distintos puntos de la ciudad, la mítica fuente fue rodeada por una enorme cantidad de gente, y hasta los negocios de comida rápida, los más numerosos en la zona, bajaron sus persianas en prevención de excesos de algarabía.

Existe la leyenda según la cual quien bebe agua de la fuente de Canaletas vuelve siempre a Barcelona y los «culés» han transformado esta leyenda para decir que si festejan allí sus títulos volverán otra vez. *

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