La orfandad del fútbol uruguayo quedó una vez más de manifiesto

La eliminación de Nacional en su enfrentamiento en Porto Alegre frente al Internacional local, muestra una vez más la desprotección total de nuestro principal deporte en el ámbito internacional.

Más allá del escepticismo con el cual la afición de nuestro fútbol esperaba el partido del último campeón uruguayo frente a una potencia deportiva e institucional del país campeón del mundo, el desarrollo del juego nos dejó gratamente sorprendidos.

Y cuando Nacional en la cancha parecía intentar dar vuelta la historia de esta llave de octavos de final, y quizás lograr sellar su pasaporte para la siguiente fase, volvieron a actuar «las manos negras».

Allí nos volvieron a la cabeza otras incidencias: el penal de Coelho en Brasil en el 2000; el gol de Emerson el año pasado; la mano no sancionada por el colombiano Ruiz la semana pasada en el Parque Central; la actuación del juez español contra Australia en Sydney, y otras tantas.

Parece que se nos quiere imponer la prédica del Barón Pierre de Coubertin de que «lo importante es competir».

Nuestro fútbol tiene mil inconvenientes, y su juego no es el mejor, pero si cuando estamos próximos de obtener resultados nos desplazan descaradamente, así no se puede.

Hay jueces sin credibilidad a nivel de todo el continente, verdaderos operadores de este conciliábulo, y no solamente Gustavo Méndez se lleva los laureles.

La Confederación Sudamericana del Fútbol con total desparpajo le falta el respeto a nuestro fútbol, pues cuando Peñarol y Nacional juegan la Libertadores deben ser cabezas de serie, y sin embargo lo son los clubes de los dueños del negocio, Brasil y Argentina.

Uruguay a través de su selección y equipos ha perdido peso por un problema del negocio televisivo, a pesar de las presencias de Eugenio Figueredo como Vicepresidente y Cardellino como integrante de la Comisión de Arbitraje de la Confederación.

Así planteado, parecería que nuestro fútbol, absolutamente sumergido, aunque haga méritos no podrá salir a flote pues a nadie le sirve.

A pesar de ello, en el ambiente del fútbol, y mas allá de los perjuicios económicos de estos despojos, hay consenso de que Figueredo no tiene remplazante, por mas que nuestro fútbol este huérfano a nivel internacional.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje