El libro del Picaflor
—Picaflor, ¿ qué pasó que no dejaron ingresar a la prensa a la última Asamblea de la AUF?
–Excelente su pregunta. Este es un tema que refleja el miedo que tienen algunos dirigentes a la presencia de la prensa cuando se discuten temas oscuros que están más familiarizados con el Código Penal que con el Estatuto de la AUF. Cuando en una asociación civil, sin fines de lucro, que el Estado reconoció y le otorgó Personería Jurídica para promover el deporte y organizar la práctica del fútbol, sesiona de espaldas a la prensa es una señal inequívoca de que algo funciona mal y hay gente que tiene cola de paja.
¿–Ningún club reclamó la presencia de los periodistas en la sala?
–La moción fue presentada por el presidente de Liverpool, José Luis Palma, antes de iniciarse la discusión del orden del día, pero el presidente Figueredo salió con la guadaña e impuso la mordaza. El Picaflor conoce bien los bueyes con los que ara, conoce los antecedentes de la mayoría de ellos, por lo que no se sorprende. Hubo clubes que no se opusieron, Danubio, Defensor Sporting, pero los demás, incluidos los delegados de los dos «grandes», apoyaron a Figueredo para censurar a los periodistas. Las cosas por su nombre, porque hay muchos que practican el doble discurso y después dijeron que ellos no se habían opuesto al ingreso de los periodistas, pero a la hora de votar no abrieron la boca.
–¡Qué poco se quieren muchos de ustedes!
–También tiene mucha razón. El Círculo de Periodistas Deportivos del Uruguay no hace nada para defender el ejercicio de la profesión de sus asociados. Absolutamente, nada. Antes, los periodistas disponían de una sala de prensa con teléfono, sillones, un lugar para trabajar tranquilos. Ahora, no hay nada. Los que van todos los días a la AUF se la tienen que arreglar con deambular por la planta alta –tampoco permiten el ingreso al búnker del rey que está en el primer piso– y la mayoría de las veces tienen que entrevistar a los protagonistas en el garaje que está en el subsuelo. Nadie dice nada, todos hocican, vamos arriba que está todo bien. Y muchos de los que silencian estas cosas son hinchas de Figueredo a muerte.
–Figueredo reconoció que él ayudaba a periodistas, les conseguía trabajos, avisos, sponsors, por tanto, ustedes también vendieron el alma al diablo.
–Despacito y por las piedras. El Picaflor no vendió nada. Es más, denunció este hecho ante la Comisión Directiva del Círculo de Periodistas Deportivos del Uruguay y está esperando que la misma le informe el resultado de la investigación que solicitó en su condición de socio vitalicio de la institución. El Picaflor reclamó al Círculo una intimación pública para que Figueredo identificara a qué periodistas les había dado una mano cuando estaban en la mala, les había conseguido trabajo, avisos, sponsor. Esta respuesta aún no le llegó a pesar de que hace un mes y medio que presentó la nota en el Círculo. En caso de que Figuereo no identifique a los asalariados que trabajan como periodista para él, El Picaflor sabe lo que tiene que hacer y le va a sacar la careta a más de uno. Tiempo al tiempo, ¿ ta’?
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