EL LIBRO DEL PICAFLOR
–Troquílido, ?usted está enterado que hubo una muy agitada asamblea en la Audef días pasados?
–Despacito y por las piedras. El Picaflor está al tanto de todo. La Asamblea se llevó a cabo el pasado 24 de enero, en la sede de Audef, en la Puerta 12 de la Tribuna Olímpica y al término de la misma se emitió un comunicado que es de pública notoriedad, contra el Club Nacional, por tener como entrenador a Hugo De León que, en opinión de Audef, no está habilitado para ejercer de acuerdo al nuevo Estatuto. Pero usted debe de venir con el punal debajo del poncho.
–?Cómo fue el final de la Asamblea?
–Movidita, con mucha adrenalina por parte de algunos asambleístas que se retiraron desafiantes, luego de un intercambio fuerte de acusaciones y agravios que merecieron la atención de la Mesa que presidía la misma.
–?Es verdad que casi terminaron a los bollos?
–Está bien enterado. Pese a que algunos de los protagonistas quisieron restarle importancia al incidente, El Picaflor consultó a varios de los participantes de la Asamblea General y coincidieron en los nombres de los protagonistas y, con más o menos precisión, le relataron los pormenores del hecho que pudo haber terminado en la crónica roja de no mediar la intervención de los asistentes.
–Cuente, cuente, que a mí algo me habían comentado pero no quisieron largarme prenda.
–El orden del día de la Asamblea despertó interés en muchos entrenadores. Por otro lado, la Comisión Directiva invitó a todos los técnicos que están dirigiendo en Primera División pese a que algunos no integran el registro social de Audef. Curiosamente, se dio un hecho que provocó reacciones de diferente tenor entre los militantes del gremio y fue la presencia de varios colegas que se han mantenido indiferentes y concurrieron en la oportunidad. Todos ellos, directa o indirectamente, están vinculados al empresario Paco Casal, lo que fue interpretado por algunos como una estrategia del zar para intentar neutralizar la resolución contra Hugo De León.
–A la postre y con vistas a la resolución final, no pudieron lograr ese objetivo.
–Es cierto, pero eso no significa que no hayan surgido focos ígneos durante el debate. El más caliente fue el que mantuvieron Gualberto Díaz y Juan Ramón Carrasco. ?Le interesa?
–No me haga desear. !Por favor!
–Gualberto Díaz, que es temperamental a carta cabal, le exigió a Juan Ramón Carrasco una definición frente a la Asamblea del gremio, porque consideraba que allí estaba como entrenador pero por otro lado había anunciado que pensaba seguir jugando en el equipo de Rocha FC, que también dirige. «Vos acá tenés que definirte. Si vas a dirigir o a jugar», le increpó Gualberto a su ex discípulo.
–?Y Carrasco qué le respondió?
–Lo mandó a freír espárragos. Entonces, Gualberto Díaz rompió en cólera y, como en el tango, le cantó las cuarenta, agraviándolo despiadadamente. La Mesa intervino, logró apaciguar los ánimos pero, como era de esperarse, al final, los temperamentales volvieron a cruzar palabras y salieron dispuestos a medir fuerzas, en un improvisado cuadrilátero, ofrendado por la generosa naturaleza del Parque Batlle, aprovechando la oscuridad de la noche.
–?Y?
–Según le comentaron testigos presenciales al Troquílido, como Carrasco le había dicho a Gualberto que «yo no tengo problemas en pegarte un tiro», el veterano entrenador se dirigió a su automóvil, estacionado a una cuadra, a munirse de un arma blanca, choricera, que Gualberto utiliza en su reparto de productos chacinados.
–!Impresionante! ?Al final alcanzaron a intercambiar algún «uppercut» ?
–No, no. Todo se diluyó porque los colegas se interpusieron entre los dos y el incidente quedó grabado como una anécdota más de la histórica Asamblea. Ahhh, lo insólito del caso es que Carrasco, al igual que el «Chueco» Perdomo, asistieron en calidad de oyentes –con voz pero sin voto– porque no son socios de la Audef, aunque el segundo, retiró los formularios para afiliarse a la gremial. Fue una noche muy caliente.
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