El libro del picaflor

Picaflor, ¿qué mensaje tiene para hoy?

El Picaflor estuvo anoche sobrevolando las instalaciones de la coqueta, remodelada e histórica Quinta de la Paraguaya.

–¿Fue a ver a los bolsos con el Internacional?

–Fue un vuelo rasante lejos del mundanal ruido de los colegas y dirigentes. El plumífero se ubicó en un sector tranquilo, pero antes de ingresar al Parque Central se cruzó con un dirigente que iba presuroso para ubicarse en un palco. El tiempo fue suficiente para intercambiar información y departir amablemente, como dice la crónica social.

–Cuente, cuente.

–Hacía mucho pero mucho tiempo que El Picaflor quería preguntar qué había pasado con el gerente deportivo del club, Alvaro Rafaelli, que de la noche a la mañana dejó de frecuentar Los Céspedes, la sede y el Parque Central.

–¿Y?

–Cuando el plumífero fue al grano, el dirigente puso cara fea y le pidió: «No me hagas hablar de ese personaje porque cada vez que me preguntan por él me caliento».

–No me diga.

–Según la versión de este dirigente que en su momento respaldaba a muerte a Rafaelli (h), este le está reclamando a Nacional a través de un abogado, «una liquidación de más de un millón de pesos por concepto de haberes impagos y despido…»

–Perdón, ¿la directiva echó a Rafaelli para que éste solicitara el despido?

–No está muy claro. En la directiva había nueve dirigentes que dijeron no va más para Rafaelli y le comunicaron al presidente Eduardo Ache que ellos no lo apoyaban más. Con ese panorama el presidente no tuvo más remedio que sumarse a sus compañeros y reconoció que se había equivocado con el citado funcionario de confianza, que antes de iniciar la relación laboral fue dirigente en su primera administración.

–¿Cómo?

–El dirigente le narró con lujo de detalles al Troquílido los problemas que encontraron los integrantes de la Comisión Fiscal cuando fueron a auditar documentación relacionada con gastos ordenados por Alvaro Rafaelli. El presidente de la Comisión, el contador Fossati, advirtió a algunos dirigentes que debían tomar medidas porque existía una diferencia importante en la documentación que él había controlado, gastos que no tenían el respaldo documental (facturas) que justificaran los mismos. Según la versión que le pasaron anoche al plumífero, el contador Fossati le dijo a los dirigentes que si ellos no tomaban el toro por las astas, él iba a informar a la Asamblea de socios del problema.

–¿Así nomás, sin vaselina?

–Sin vaselina. El tema está siendo negociado porque el abogado de Rafaelli presentó una liquidación que supera los U$S 40.000 por concepto de créditos laborales no cobrados y despido y los dirigentes quieren incorporar a la negociación el informe que les adelantó el presidente de la Comisión Fiscal.

–¿Solución?

–Los dirigentes están dispuestos a indemnizar a Alvaro Rafaelli porque saben que si va a juicio les va a salir más caro. Claro, antes quieren que el demandante reconozca la diferencia que existe en las rendiciones de cuentas que él presentó que rondan los U$S 20.000. «Mirá, la cosa es sencilla, Nacional está dispuesto a pagarle el despido a Alvaro Rafaelli siempre y cuando él le reintegre al club el dinero que la Comisión Fiscal dice que gastó y no tiene respaldo contable. En estos términos puede haber un acuerdo, caso contrario, el tema podría derivar a la Justicia penal porque los abogados del club han manifestado que podría haber motivos (pruebas) suficientes para hacer una demanda. Si Rafaelli no accede a nuestra propuesta, vamos a tener que adoptar otras medidas porque si no la Asamblea General nos va cobrar la factura», comentó el dirigente bolso que saludó presuroso al Troquílido y se metió en el Parque Central, cuando los equipos ya estaban dentro del campo para iniciar el partido.*

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