¿Es Garisto el gran culpable?
Pocas veces hemos podido presenciar una crisis institucional en una entidad señera del fútbol mundial tan marcada como la que vive en estos momentos el Club Atlético Peñarol.
Lo vivido el sábado fue el broche de oro.
No creemos ser exagerados si expresamos que es el peor momento de la historia aurinegra.
Peñarol ha sembrado vientos y cosechado tempestades.
Deportivamente, y más allá de la quita de puntos, en Campeonato Clausura lo del mirasol es penoso.
En los partidos disputados su juego deja mucho que desear, y la imagen del equipo dista mucho de ser la de un club grande. Peñarol juega mal, y obtiene a su vez malos resultados, que a pesar de que parezca una cosa causa de la otra, no necesariamente lo es.
En la historia del fútbol uruguayo, muchas veces con carpeta, «con el nombre», los clubes grandes obtenían resultados. Esa no es la realidad actual carbonera.
Peñarol compró mal en el período de pases, algunas de las incorporaciones están pintadas, otras no ligan, y a otras las quieren echar y ellas se niegan.
Pouso se salva de la quema, pero los demás pases no han
justificado la razón de su incorporación a las filas mirasoles.
Peñarol se engañó en el clásico de pretemporada y sintió no estar tan lejos de su tradicional rival, y se equivocó.
Hoy la solución más fácil pareciera pasar por echar a Garisto. Este subió a jugadores de inferiores como prometió y fue un acierto, pero permitió que Damiani no reforzara el plantel. El mismo error que habían cometido Aguirre y Morena, lo reeditó Garisto.
Marcelo Tejera esperó hasta el hartazgo que Peñarol le pidiera que volviera, y quedó como Penélope. Tejera para este Peñarol es Gardel.
Algunos piensan que la situación actual mirasol pasa por una persecución del sistema (establishment) contra Peñarol.
Alguien argumentará, como ya hemos oído, que un tribunal lo penó incorrectamente con doce puntos y un juez le expulsó tres jugadores. Ambas decisiones fueron correctas.
La situación actual mirasol esta dada por una concatenación de situaciones.
Peñarol no esta como esta por culpa de Casal, tal vez estemos más cerca de la verdad si decimos que en parte por el conflicto Damiani-Casal.
Sin duda alguna este conflicto ha nublado el correcto discernimiento del Presidente de la institución.
La penosa actuación actual asegura que en el 2007 Peñarol difícilmente tendrá actividad internacional oficial.
Es decir que no habrán ingresos tampoco por ese medio.
Una situación difícil, actual y futura.
Peñarol perdió el año pasado en una triste temporada deportiva contra Plaza que descendió, el sábado perdió contra Deportivo Colonia, ¿merece la historia de Peñarol esto?
La crisis que vive el club de las «once estrellas» no se soluciona exclusivamente con el cambio de Garisto, y en noviembre del año pasado la masa social de los mirasoles entendió que la culpa no era de Damiani.
Dice el dicho «vox populi vox dei». Si el pueblo carbonero tuvo razón, ¿solamente con la ida de Garisto la crisis se desvanecerá? Nos permitimos dudarlo. *
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