El libro del Picaflor

–¿Qué le pasó ayer, Picaflor, que no escribió su columna?

–Su pregunta es muy oportuna; El Picaflor, autorizado debidamente por el editor de Deportes, participó en la Asamblea del Círculo de Periodistas Deportivos del Uruguay y, como terminó muy tarde, entrada la madrugada, no escribió nada para la edición de ayer. Pero hoy ha vuelto al ruedo, con novedades que han surgido en el ambiente del fútbol.

–¿De la Asamblea del Círculo de Periodistas Deportivos no va a contarnos ningún chimento?

–No, en esta oportunidad, El Picaflor no va a poder satisfacer su ansiedad, salvo destacar la resolución final que aprobó casi por unanimidad, la Asamblea General, contra Paco Casal, Francescoli, Gutiérrez y el Ejecutivo de la AUF.

–¿Cómo reaccionaron los neutrales por la decisión de la Asamblea?

–Oficialmente, El Troquílido no pudo hablar con ninguno de los neutrales. Igualmente especula con que no debe haber caído simpática la resolución del Círculo porque en definitiva, los periodistas le dijeron a los neutrales lo que es vox populi: que el poder del fútbol no lo ejercen ellos y que no tienen ninguna injerencia en la selección, salvo pagarle los viáticos a los jugadores, técnicos y los gastos de concentración. Lo que sí se comentó anoche en la AUF fue la nota que el colega Da Silveira le realizó el miércoles de mañana al presidente Figueredo.

–¡Ha sido muy comentada!

–Los ecos de la misma siguen retumbando en el ambiente deportivo, especialmente, por la reverberancia que le agregó el contador Damiani, el mismo miércoles al mediodía, en la audición Peñarol Verdad. El comentario de Damiani, cobra trascendencia pública porque lo hizo nada más y nada menos que el presidente de la AUF.

–En pocas palabras, ¿qué fue lo que pasó?

–La historia resumida es así. El Toto, cumplió años el miércoles pasado. Recibió decenas de llamadas de sus amistades. A las 10.05 se contactó con Figueredo para hacerle una nota. El «Petiso», que es un maestro en las Relaciones Públicas, lo felicitó por el cumpleaños y le dijo: esperá que te voy a hacer mi regalo al aire. ¿Qué hizo?

–Cuente, cuente.

–Puso a su pequeña hija, de apenas tres años en el teléfono y le hizo cantar el tradicional cumpleaños feliz. Podrá imaginarse que semejante gesto de ternura, emocionó tanto al Toto como al papá que no lo dijo al aire, pero seguramente y con sobrados motivos, debe de haber recurrido al pañuelo para limpiarse las babas. Después del «regalo», Figueredo le dijo que lo iba a visitar, teniendo en cuenta que el Toto había aclarado que las puertas de su casa estaban abiertas de par en par, como siempre, para sus amigos. Y con semejante «cachote» Damiani, que es el oyente número uno de Da Silveira con usted, le metió un gol al «Petiso» de arco a arco y de paso cañazo, le tiró un misil por elevación al Toto.

–¿Qué dijo?

–Que había escuchado a la hija de Figueredo, cantarle el cumpleanos feliz a Da Silveira, que le había llamado la atención. «Ahora me doy cuenta por qué el doctor Toto nunca critica a Figueredo ni al Ejecutivo de la AUF». Según el presidente de Peñarol, el grado de amistad entre ambos, inhabilita al colega a juzgar objetivamente la actuación del titular de la AUF –criterio que no compartimos por cierto–pero que Damiani sustentó en Peñarol Verdad.

-¿Y Figueredo qué le contestó a Damiani?

–Mutis por el foro. Figueredo está en la cuerda floja, como para enfrentar públicamente a Damiani. Es demasiado peso pesado el rival para enfrentarlo. En el fondo, Figueredo es un superpluma frente al hombre del habano para aceptar un desafío de esa naturaleza. Recuerde que Damiani lo ha catalogado como un equilibrista, que en cualquier momento se va a desplomar a tierra y Figueredo nunca le respondió. En ese aspecto, hay que reconocer que el presidente de la AUF es inteligente y astuto. Sabe elegir los rivales a la hora de polemizar.

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