Bengoechea se quedó otra vez con las manos vacías

El capitán aurinegro, tal cual sucedió en el encuentro ante Vasco Da Gama, concurrió al sorteo previo al partido con un banderín de Peñarol para obsequiar al capitán rival y no recibió nada a cambio. Las manos de Bengoechea no recibieron nada de parte de Mauro Galvao (Vasco) y Horacio Amelli (San Lorenzo). Los tiempos han cambiado y nuestros vecinos parecen haber olvidado la camaradería y las buenas costumbres.

Los cánticos entre las barras de aliento de Peñarol y San Lorenzo fueron subiendo de tono a medida que transcurrió el encuentro. Los aurinegros, al ver que el rival ingresó al campo de juego con indumentaria semejante a la utilizada por Nacional, comenzó a cantar: «San Lorenzo botón, San Lorenzo botón, sos amigo del bolso, la p.m.q.t.p.».

Inmediatamente, el grupo de parciales argentinos que se encontraba en la Tribuna América detrás del banco de suplente visitante, entonó las siguientes estrofas: «No te olvides, no te olvides, lo que pasó la última vez», en clara alusión al último encuentro oficial entre ambos disputado en el Estadio Centenario y que finalizó con goleada a favor de San Lorenzo por 5 a 1.

Al terminar el primer tiempo, el entrenador de San Lorenzo, Oscar Ruggeri, ingresó al campo a dialogar con el mediocre árbitro chileno Mario Sánchez. La situación no era normal, ya que su equipo se iba ganancioso, pero Julio Ribas, zorro viejo en estas lides, no se quedó atrás y esperó su turno para «apretar» al colegiado que no sabía para donde agarrar.

Un caso muy curioso se dio promediando el primer tiempo. Un avance aurinegro fue interceptado por la zaga santa y derivó a un saque de banda. Lo increíble fue ver como Luis Alberto Romero fue el encargado de reponer desde el costado. Pero más asombro causó al ver que su lanzamiento, con gran potencia, cayó en medio del área chica. Eso sí, el popular Lucho no estaba allí para cabecearlo.

En el segundo tiempo, cuando la reacción de Peñarol se hacía insostenible para los futbolistas de San Lorenzo, se originó una jugada que marca claramente la personalidad del capitán aurinegro, Pablo Bengoechea. Carlos Bueno cometió falta y se paró delante del balón.

El zaguero Eduardo Tuzzio lo ejecutó rápidamente y la pelota se estrelló en la humanidad del delantero carbonero. Inmediatamente, y cuando el número 6 de los santos seguía en carrera, Bengoechea le salió al cruce y con un fuerte pechazo se interpuso en el camino del desleal futbolista. Si bien debió recibir alguna tarjeta por ese reacción, esto demostró que el riverense no sólo le sabe pegar bien a la pelota.

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