Hasta los goles quedaron afuera
Las dudas en la integración titular de Nacional se prolongaron casi hasta la misma hora del partido, pues el entrenador tricolor decidió variar el equipo que tuvo en mente los últimos días; entre las dudas aparecían los nombres de Pallas, Albín y Juárez para el equipo titular, hasta que finalmente quedaron afuera el zaguero y el volante salteño, confirmándose la titularidad del argentino Juárez y «el Cabeza» Delgado.
En las primeras horas de la víspera ni los propios jugadores sabían quienes jugarían, hasta que a las cuatro de la tarde el entrenador se lo comunicó a los futbolistas. Lo realmente curioso fue que Lasarte había «armado» una integración pensando en la subida de los laterales rojos y en el juego aéreo de Fernandao, pero finalmente el número nueve brasileño no pudo jugar a causa de un problema muscular, por lo que todas las especulaciones resultaron totalmente en vano.
Como se había anunciado, el cotejo de anoche contó con un impresionante dispositivo de seguridad, que llegó a las puertas mismas de LA REPUBLICA, ubicada a cuatro cuadras del escenario tricolor. Grupos de policías se ubicaron por las avenidas ocho de octubre y Garibaldi y en buena parte de las esquinas del barrio La Blanqueada; ya en las cercanías del estadio, la guardia policial se encargó de controlar todas las normas de seguridad preestablecidas, para que el espectáculo se desarrollara con normalidad.
Previamente los tricolores quisieron contratar un número de guardias extra, a lo que las autoridades respondieron que no era necesario agregar más efectivos a los que estaban previstos.
Unos mil brasileros aproximadamente llegaron al Parque Central, que fueron separados de los hinchas tricolores por un vallado, al costado del cual se instaló una fila de «voluntarios», de los que colaboran en la organización de los cotejos, pertenecientes al Movimiento de Barras y Banderas. Delante de ellos, se instaló además una fila de coraceros, para prevenir cualquier clase de problemas.
En diferentes palcos VIP del estadio observaron el juego Waldemar Victorino -que llegó a saludar a las autoridades de Inter- y Hugo De León, dos de los protagonistas de aquellas finales de la Copa Libertadores de 1980 entre los mismos rivales que se enfrentaron anoche. Aquel recordado encuentro, fue el último que Nacional le ganó a un equipo brasilero jugando como local, ya que luego enfrentó ocho veces a norteños en Montevideo, con cinco empates y tres derrotas.
Antes de comenzar el juego se realizó un minuto de silencio, a causa del reciente fallecimiento de la madre del ex jugador de Nacional Gustavo Varela, actualmente en el Schalcke 04.
Durante todo el partido, pero fundamentalmente durante la segunda parte, fue realmente contagiante lo que vibró Martín Lasarte al costado de la cancha, alentando permanentemente a sus futbolistas a la vez que hacía indicaciones. Motivado por las indicaciones del entrenador y por el aliento de la tribuna, los tricolores se fueron sobre el área rival en la segunda parte, luego de que -otra vez- «regalara» buena parte del primer tiempo.
En un pasaje de la segunda mitad, el árbitro detuvo un momento el cotejo para entregarle a su asistente un pedazo de baldosa que había caído desde un talud; el capitán tricolor Marco Vanzini tuvo que ir a pedir calma a los hinchas, a la vez que solicitó continuaran alentando. *
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