No descartan demanda penal a Figueredo por los U$S 11.000.000

El presidente de Liverpool, José Luis Palma reconoció ayer en el programa Deporte Total (Televisión Nacional, Canal 5), que varios clubes están analizando la posibilidad de demandar penalmente al presidente de la AUF Eugenio Figueredo   y también al secretario general doctor Jorge Almada– por las negociaciones que hicieron ante la empresa Tenfield SA para la extensión del contrato de televisión por cinco años más.

Palma dijo que los U$S 11.000.000 que los clubes no percibirán como consecuencia de esta nefasta e inexplicable negociación, que se hizo a espaldas de los clubes –que no fueron consultados como lo exige el Art. 17º del Estatuto de la AUF– ha generado un beneficio para la empresa en perjuicio de las instituciones.

«Como existe un beneficio a favor de una parte y un perjuicio en contra de los clubes que no votamos la extensión del contrato en los términos que fue firmado por los neutrales, estamos evaluando la posibilidad de iniciar acciones penales», reconoció el presidente de Liverpool.

La Asamblea General Extraordinaria de la AUF, del 30 de enero del 2003, había aprobado la extensión del contrato con la empresa Tenfield SA, por cinco años, «por el mismo precio» que el firmado el 20 de noviembre de 1998.

Por diez años de contrato, Tenfield SA estaba obligada a pagarle a la AUF y los clubes U$S 50.000.000. Inexplicablemente, Figueredo y Almada que fueron los que firmaron la extensión por un lustro, en vez de exigir U$S 25.000.000 como correspondía, aceptaron una suma en pesos que al día de hoy, representan U$S 14.250.000, perdiendo los clubes casi U$S 11.000.000.

La Justicia Penal es el ámbito adecuado para que Figueredo y Almada expliquen este negocio que sólo sirvió a los intereses de la empresa y nuevamente, conspiró contra las instituciones.

No es la primera vez que Figueredo y Almada participan en negociaciones donde gana Tenfield SA y pierden los clubes (recuérdese la exoneración de U$S 2.200.000 que le hicieron a la empresa en perjuicio de los clubes de la B), de ahí que algunas instituciones estén analizando la posibilidad de pedir a la Justicia que aclare este insólito negocio que se hizo sin su consentimiento. Otro dato curioso y pone un manto de sospecha al negocio, es que los clubes nunca tuvieron acceso a la copia del contrato, por expreso mandato del Consejo Ejecutivo. Los delegados sólo podían leerlo y cuando esto acontecía, un funcionario de la AUF por orden de Figueredo, controlaba el tiempo de consulta. Menos mal que el Estatuto dice que los clubes son los propietarios de la AUF.

¿Usted no desconfiaría?

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