El libro del picaflor
—Picaflor, ¿qué informe tiene para hoy?
–Usted no se imagina las repercusiones que tuvo la historia del miércoles. A las 10:30 sonó el teléfono del Troquílido.
—¿Quién lo llamó?
–Un colega muy respetuoso, que marcó una época en el periodismo deportivo, que ahora dicta cátedra en las aulas de Derecho Penal y que se contactó con el plumífero porque estaba preocupado por las similares características que adornaban al informante con su persona.
—¡Qué casualidad!
–Increíble y con total honestidad El Picaflor nunca pensó cuando escribió la historia que este querido colega pudiera quedar bajo sospecha, por lo que quiere hacer justicia con él y desvincularlo totalmente del tema.
—Por favor vaya al grano y déjese de discursos.
–El doctor Amadeo Otatti, colega que durante muchos años comentó en CX 22 Radio Universal, tuvo un pasaje por el periodismo escrito y por la televisión, leyó la historia de anteayer y quedó impactado porque de acuerdo a la descripción que hizo el informante (un prestigioso abogado penalista que ahora está retirado del fútbol), podía quedar bajo sospecha de haber pasado los datos.
«De acuerdo a las descripción que hiciste, creo que son pocos los abogados penalistas con cierta trayectoria, que se han apartado del fútbol. Como soy uno de ellos y sé que no te pasé ningún dato porque tampoco hablé contigo, me gustaría –si te parece que corresponde– que hagas la aclaración. Quienes me conocen saben muy bien que nunca he sido un buchón», comentó Amadeo Otatti, quien confesó que es lector del Troquílido.
—¿ Y usted qué le dijo?
–Qué tenía razón y que correspondía hacer la aclaración porque podía comerse un garrón injustamente.
El informante del Troquílido es un hombre vinculado al derecho penal que se alejó del fútbol hace un tiempo, pero por supuesto no es Amadeo Otatti. La aclaración vale porque alguien podría inferir que él había sido el protagonista de la historia de ayer.
—¿José Carlos Domínguez no habló con usted?
–Justo es decirlo. Domínguez llamó el miércoles al Troquílido pero éste se encontraba en la inauguración de la nueva sede de APU, que contó con la presencia de muchísimos colegas de todos los medios, ministros y subsecretarios de Estado y el propio presidente de la República, doctor Tabaré Vázquez.
Posteriormente, El Picaflor intentó comunicarse con Domínguez en la sede de la institución pero éste se había retirado del lugar. Igual, dejó constancia de haber devuelto el llamado porque seguramente, Domínguez también querría hacer sus descargos con relación a las declaraciones que hicieron los barras de Peñarol, que han sido indagados y algunos procesados– en la sede penal a cargo del juez Olivera Negrín.
La intención del plumífero es contactarse en las próximas horas con el dirigente de Peñarol para que este haga los descargos del caso como corresponde.
–Troquílido, usted siempre está en el ojo de la tormenta, ¿eh?
–Y qué le va a hacer. Son los compromisos que genera esta profesión. Siempre hay un sector que se siente agraviado por lo que informa y/o denuncia el periodista. Es lógico que así ocurra cuando se maneja información comprometida, pesada. Lo importante es actuar con honestidad intelectual y en este rubro, los que conocen al Troquílido saben muy bien cuál es su modo de actuar. Resumiendo, el colega Amadeo Otatti no fue el informante del plumífero y si José Carlos Domínguez quiere esgrimir su defensa, con mucho gusto dispondrá del mismo espacio para decir su verdad. Después de todo pa’ que está la democracia. *
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