Una nueva era Tabárez

La capacidad de asombro no tiene límites en el fútbol uruguayo.

Las incoherencias están a la orden del día por mas que en algunas oportunidades podamos arribar a resultados finales satisfactorios.

Luego del ausentismo celeste a los mundiales del 78 y 82, el Mundial de México de 1986 nos vio regresar bajo la conducción técnica de Borrás. Se le criticó, se le endilgó que le armaban el equipo, y finalmente fuimos eliminados por Argentina, a la postre Campeón Mundial con aquel gol de Pedro Pablo Pasculli.

Luego vino la «era Tabárez», ganador, joven, laureado y «glamouroso».

Aquella eliminatoria frente a Bolivia y Perú, y de la mano del «Principito Rúben Sosa», nos dio el pasaporte a Italia.

Una buena planificación, una gran gira previa, y grandes jugadores como Francéscoli, Sosa, Gutiérrez, Ostolaza, De León, Pereira, Perdomo, Herrera y Fonseca entre otros nos permitía soñar.

Luego el penal errado contra España, la derrota ante Bélgica, el agónico gol de Fonseca contra Corea, y la derrota frente a Italia, local en aquella justa, por 2 a 0 abortaron un gran proyecto futuro.

Uruguay había hilvanado una buena estructura de selección con un cuerpo técnico de real valía.

Pero hete aquí que esa selección vivió en un «ghetto».

¿Se olvida la gente que en ese Mundial Casal se sentó en el banco de suplentes?

¿Se olvida la gente de que los dirigentes y parte de la prensa no entraba a la concentración de Veronello?

Estamos a favor de Tabárez, y es un técnico mundialista con todo el bagaje que ello aporta, pero Fossati había logrado una conducta y respeto de los jugadores hacia la afición y los medios de prensa que no nos gustaría que se perdiera.

Por otra parte, hace dos meses no se podía prolongar el contrato con Fossati pues el Ejecutivo se iba y era comprometer a la conducción futura.

¿Ahora si se puede?

La presencia de Cáceres y Casada en el lanzamiento de la «nueva era Tabárez», fueron, a no dudarlo, un pulgar para arriba del Poder Ejecutivo.

Figueredo, el equilibrista de siempre, el dirigente mas hábil de los últimos veinte años de nuestro fútbol, hace buena letra, quizás para que todo cambie, y en el fondo no cambie nada.

Apoyamos que haya un proyecto, queremos orden, pero no nos engañamos, aquí se nominó al técnico de la selección mayor, que trabajará con gente de su confianza en todas las categorías, pero específicamente a un entrenador de mayores.

Todo lo demás es coherencia, pero no vendamos «espejitos».

Uruguay, y el mundo entero lo sabe, nombró al técnico de su selección mayor que coordinará con su equipo la tarea a nivel de todos los combinados cualquiera sea la categoría (Sub 20, Sub 17, etc).

El proyecto es un cúmulo de buenas intenciones. Del mismo modo Figueredo demuestra sus buenas intenciones en relación a la «¿revolución?» de nuestro fútbol.

Con lo sucedido, nos permitimos dudar de que el Presidente de la AUF deje su sillón hasta que no deba ejercer la Presidencia de la Conmebol por alejamiento de Léoz. Recordemos que hasta el 2011 fue confirmado en la Vicepresidencia de dicho organismo, mientras tanto, consideramos que como por otra parte cuenta con los votos, será reelecto por un nuevo período en la AUF.

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