El libro del picaflor

–Picaflor, ¿qué me cuenta de los incidentes boxísticos que hubo en la AUF?

–Lamentable y bochornoso. Habla a las claras de la pérdida de valores, de categoría, de los dirigentes del fútbol uruguayo del siglo XXI. Cuando la gente quiere defender sus ideas, pensamiento a través de las piñas, es porque las cosas están patas para arriba.

–¿Qué fue lo que pasó?

–El primer incidente lo protagonizó el secretario general de Cerro, Alex Valdez, hijo del presidente Mortimer, que ocupa la banca de delegados en la AUF con el también delegado de Liverpool, doctor Adrián Leiza. Las aguas fueron subiendo de temperatura como consecuencia del debate que se planteó por el famoso reparto del dinero que la Segunda División Profesional está reclamando   con justicia–que formó parte de la negociación cuando la «B» resignó un cupo de ascenso. Allí, verbalmente, quedó establecido y acordado que el club de Segunda División que bajara se llevaba consigo para la divisional toda la guita que recibía en la Primera División. El acuerdo no se documentó y ahora hay clubes que no lo quieren reconocer. Esto tiene muy caliente a los dirigentes de la «B» lo que no justifica en ningún caso la violencia registrada el pasado martes en la Asociación.

–Los muchachos están con los ánimos caldeados; ¿no?

–La gente quiere descargar sus problemas a través de la violencia y esto es inadmisible. Valdez hijo le recriminó al doctor Leiza un comentario que hizo en sala y le saltó con un : «callate, no seas nabo»

–El Pepe Mujica les va a cobrar por el derecho de autor.

–El léxico del Pepe se está incorporando en la sociedad, es cierto. Lo positivo del caso fue que después del mal momento, Valdez hijo se levantó de su banca y le pidió las disculpas del caso al delegado de Liverpool lo que fue valorado como un gesto de hidalguía por todos los presentes. El hombre perdió los estribos pero tuvo un momento de lucidez para reconocerlo.

Pero hubo otro intento de agresión, protagonizado por un delegado de la «B».

–Está bien informado. Usted también tiene su red de colaboradores que le pasan bien la quiniela…El segundo episodio de violencia que no llegó a concretarse porque mediaron otros dirigentes lo provocó el representante de la Segunda División Profesional, Darío Goyén, que le recriminó al delegado de Defensor Sporting, escribano Jorge Franzini, la pérdida total de memoria que este reflejó cuando manifestó que no recordaba que en las negociaciones entre la «A» y la «B», se hubiere acordado que el club que bajaba se llevaba la guita para la divisional. Goyén se molestó con las manifestaciones de Franzini y se levantó como una estampida de su banca, se dirigió a la bancada de los violetas con el firme propósito de agredir a su par lo que fue evitado por la intervención de otros delegados. Goyén, no se disculpó como lo hizo Alex Valdez.

Mientras ocurrían estos hechos lamentables, ¿ qué hacía el presidente de la Asamblea?

–Estaba apretado como zapato nuevo…Pedía a los delegados que bajaran los decibeles, que calmaron los ánimos pero no lograba su propósito. Esta vez se le escapó la tortuga y no pudo imponer su investidura ante el caos reinante…Fue una noche vergonzosa que quedará en la peor historia de las Asambleas de la AUF. Pero mire que han pasado cosas peores.

–Cuente, cuente.

–Esta historia El Picaflor ya la narró…El año pasado, un presidente de un club de la «B» fue a la AUF calzado con un revólver en la cintura para matar a Figueredo porque este le había prometido una cosa y después se echó para atrás. El hombre no concretó su objetivo porque intervino a tiempo el doctor Víctor Della Valle y lo convenció que iba a hacer una locura. Demás está decir que al final, el iracible dirigente logró su objetivo.

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