El libro del Picaflor

Picaflor, ¿qué novedades tiene para hoy?

–Hay un tema que pasó inadvertido. Ocurrió hace un mes y medio cuando la Comisión Directiva de Wanderers convocó a una Asamblea Extroardinaria, a fines de diciembre para tratar como único punto del orden del día la gestión de una línea de crédito para la institución.

–¿Devoto se cansó de poner plata?

–Algo de eso. Ocurre que Walter Devoto ha metido en Wanderers durante su gestión de 7 años, más de tres millones de dólares.

–¿Cuánto?

–Como acaba de escuchar. Dólares más, dólares menos, el presidente bohemio ha bancado de su bolsillo el presupuesto de la institución. Ahora va a recibir el monto del pase del Malaca Martínez pero parece que es en largas cuotas de U$S 22.000. Bueno, con el propósito de recuperar la plata, Devoto convocó a la Asamblea Extraordinaria del club para proponerle la obtención de una línea de crédito por tres millones y medio de dólares, en el ABN Amro Bank, que él había gestionado y para la cual se ofrecía como garantía.

–Flor de negocio, ¿no?

–Los socios bohemios no lo entendieron así.

–¿No le votaron la propuesta a Devoto?

–No señor. Tampoco lo apoyaron varios compañeros de la directiva. El argumento de Devoto era que él recuperaba la plata que tiene metida en Wanderers y le dejaba al club medio palo verde para el funcionamiento de 2006. Los dirigentes consideraron que el club no podía embarcarse en un préstamo de tres palos y medio verdes porque no iba a poder pagar los intereses, unos U$S 280.000 por año. A pesar de que la tasa efectiva era baja, por los impuestos que se aplican en la plaza financiera uruguaya quedaba en un 8% anual, aproximadamente.

–¿Y qué dijo Devoto?

–El tema pasó a una Comisión, la Asamblea votó un cuarto intermedio pero no ha vuelto a ser convocada. ¿Cómo se siente Devoto? Seguramente muy decepcionado porque no lo acompañaron sus propios compañeros de directiva. Estos pensaban en un principio que la línea de crédito obtenida por Devoto en el ABN era un excelente negocio pero con los números arriba de la mesa pegaron la sentada y no aceptaron firmar el documento.

–Siga, siga, que me interesa el tema.

— Según le comentaron al Troquílido, un día Devoto convocó al secretario del club, escribano Javier Ezcurra, y al vicepresidente, contador Rodolfo Rodríguez, en la sede del ABN, para que firmaran la línea de crédito. Cuando el gerente les dio la documentación para que estamparan sus firmas se dieron cuenta de que se trataba de un préstamo que estaba haciendo Wanderers, con la garantía de Devoto. Quedaron impactados, sorprendidos y se negaron a firmar la documentación. Posteriormente, la Asamblea Extraordinaria respaldó su posición porque no accedió a votar el préstamo.

–Una derrota política muy grande para el presidente bohemio.

–Lamentablemente, sí. El pensó que los socios lo iban a entender –después de todo tiene por lo menos tres millones de dólares enterrados en el club–, pero los verdaderos «dueños» de la institución le pusieron el palo en la rueda y la línea de crédito se trancó. Mientras tanto, Devoto sigue metiendo la mano en el bolsillo –mejor dicho firmando cheques personales– para bancar a Wanderers. ¿Usted estaba enterado de esta historia?

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