Gran mona
Eso fue lo que se le hizo al reglamento. Una mona al mejor estilo del fenómeno «Ciengramos» Rodríguez.
Todos los que estamos en el fútbol sabemos que fue lo que pasó con la cancha de Villa Espanola. También se sabe que ahora no alcanza con tener su escenario deportivo habilitado para poder jugar. Se necesita una serie de condiciones para que la televisión luego arme sus «compactos» hacia el exterior.
Si uno va a la letra fría del reglamento, llega a la conclusión que todo equipo profesional de primera división y segunda división profesional deben tener cancha habilitada y terreno de alternativa para entrenar y en donde deben jugar las formativas.
Ahora bien, el tema central es la cancha de Villa Espanola.
Como se sabe los rojos y amarillos no la tienen, la Intendencia Municipal de Montevideo le otorgó un terreno y se comprometió a llevar a cabo las obras durante el 2000.
Esto no servía para hacer cumplir con el reglamento y como Villa Espanola se ganó el derecho en el campo de juego siendo campeón de la Liguilla. Ahora se llegó a la solución increíble, la gran mona del ano.
Villa Espanola tiene que conseguir una cancha en exclusiva que no sea de la «A» o de la «B», tiene que ser la vieja y querida Intermedia. Luego de conseguida la tiene que presentar, por supuesto que la Comisión Pre-clasificadora hará el informe y le darán 90 días al Villa para mejorar un escenario deportivo en donde no va a jugar jamás. Al mismo tiempo tendrá que estar haciendo su propio estado en Veracierto y Timoteo Aparicio.
Para mí esta resolución no tiene sentido.
?Qué va a pasar el ano que viene, si asciende un equipo sin estadio habilitado?, otra vez jugamos a la mosqueta.
Creo que no es lo aconsejable, aquí hay que rever la necesidad de tener cancha. Hoy tener campo de deportes no asegura que en el mismo se pueda jugar.
Villa Espanola debió jugar sin tener que mejorar una cancha ajena y la Asamblea a raíz de su situación especial, tendría que haberle dado un plazo prudencial y seguir paso a paso las obras de su nuevo estadio. Esto ya pasó con Rentistas.
Así no vale
En cualquier parte del mundo el local es el dueno del espectáculo. Es decir, cuando usted juega en su casa, toda la recaudación es para su institución y por supuesto que todos los gastos de organización del partido corren por cuenta del local. Esto está en la tapa del libro. Claro que siempre hay una excepción. Esa, por supuesto, está en el fútbol uruguayo.
Aquí pasa todo lo contrario, el local divide la recaudación y los gastos con el visitante. Totalmente injusto.
Los equipos del Interior resolvieron pedir en bloque cambiar esta situación. Marcharon. Los capitalinos cuando van a Tacuarembó o Paysandú, se traen la mitad de la recaudación sobre un promedio de 1.800 entradas, cuando se juega en la capital nunca venden más de 700. Por lo tanto dentro de la democracia de los votos todo sigue igual.
Cuando recién estamos caminando en materia de integración, me parece que estos temas son fundamentales para hacer fuerte el profesionalismo en todo el país y que no se destruya rápidamente.
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