Un método que tiene antecedentes

Alguna vez, antes de conseguir sus máquinas tragamonedas, Palermo no pudo evitar que sus empleados trasladaran una gatera hasta la sede de Lotería Nacional parte una protesta.

Más tarde, San Isidro, antes de que surgiera el fondo de reparación que destina Lotería de la Provincia de Buenos Aires a sus hipódromos, tampoco pudo impedir una invasión de la pista del mismo sindicato, cuando se tramitaba el subsidio que intenta compensar la falta de slots.

La Plata suspendió una reunión que ya tenía certificado de defunción por el paro de empleados, quienes dejaron a salvo a sus jefes directos y embistieron contra el Ministerio de Economía.

Siempre, las tres veces, los propietarios y sus necesidades quedaron en el medio, frustrados. Será que les falta un respaldo fuerte. *

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