El libro del picaflor

–Picaflor, ¿qué regalito le trajo Papá Noel?

–El viejo «Pascuero», como lo llaman los chilenos, vino muy cargado de información para el Troquílido. Le dejó mercadería para varios días. Información muy jugosa…

–Vaya al grano y déjese de autobombo.

–El Picaflor recibió muchas llamadas telefónicas de sus colaboradores, amigotes, informantes. Muchas llamadas telefónicas. Una de ellas estuvo vinculada a la no contratación de Gustavo Matosas por parte de Peñarol.

–Usted había asegurado que iba a ser el técnico de Peñarol. ¿Qué pasó?

–El hombre que lo había propuesto, el ideólogo de su contratación fue el que terminó bajándole el pulgar. Después de una entrevista que mantuvieron Gustavo Matosas y Juan Pedro Damiani éste se dio cuenta de que no estaba pronto para asumir la dirección técnica de Peñarol. Le hizo un análisis psicológico mientras conversaban distendidamente y llegó a la conclusión de que Matosas no es el hombre que el club necesita en este momento tan especial.

–Cuente, cuente.

–Hubo varios motivos por los cuales Juan Pedro Damiani se dio cuenta de que todavía no era el momento de Matosas. Vivo como un rayo, el vicepresidente de Peñarol le preguntó al joven entrenador cuáles eran los nombres que él recomendaría para reforzar el equipo en el hipotético caso de que el club lo contratara. Allí, Matosas tiró algunos nombres pero hubo uno que lo dejó mal parado.

–No empiece con los misterios Troquílido y vaya al grano.

–Parece que a Matosas no le gustaba Sebastián Flores para el arco de Peñarol y comentó que le agradaría contar con el aporte del Loco Navarro. A partir de ese momento, Juan Pedro se dio cuenta de que su candidato no encuadraba dentro de su filosofía. A veces entre la teoría y la práctica hay un divorcio. Parece que en este caso puntual ocurrió algo parecido. El Loco Navarro es casi mala persona para Peñarol.

–¿ Por qué?

–Los dirigentes le hicieron la cruz después de las actitudes que tuvo en los dos partidos polémicos que Peñarol perdió en la Liga con Miramar Misiones. Según relataron otros colegas, Navarro dio manija y presionó a los árbitros para que suspendieran los partidos que a la postre determinaron duras sanciones del Tribunal de Penas. Cuando Matosas dijo que le gustaría contar con Navarro para el arco de Peñarol, por dentro Juan Pedro dijo: este muchacho no está pronto. Me equivoqué. Pero no fue lo único que desilusionó al vicepresidente aurinegro.

–¿Qué pasó?

–Cuando llegó el tema económico, según le comentaron informantes al Troquílido, Gustavo Matosas tampoco convenció al dirigente. Cuando Juan Pedro Damiani le preguntó cuáles serían sus aspiraciones económicas, el entrenador parece que no fue concreto. Respondió en forma dispersa, no fue concreto. Dejó en manos de la directiva para que ésta le hiciera una propuesta y allí, definitivamente, le bajaron el pulgar. Juan Pedro Damiani esperaba que Matosas le dijera quiero ganar un sueldo de tanto, un premio de tanto por ganar el Clausura y otro monto por clasificar a la Sudamericana. Según le comentaron al Troquílido su respuesta fue muy vaga, abstracta y fue decisivo para que los manyas dirigieran sus pasos hacia otro profesional, convencidos de que Gustavo Matosas tiene muchas condiciones pero está «verde» para dirigir al Peñarol 2006. Y como si fuera poco tampoco agradó al dirigente la relación que tiene Gustavo Matosas con el Grupo Casal. Por eso, los manyas le hicieron caso al contador Damiani y eligieron a Luis Garisto aunque saben que es «loco» pero no masca vidrio. *

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