El libro del Picaflor

–Picaflor, ¿qué menú tiene para sus lectores en la víspera de la Nochebuena?

–Una bombita rellena de chocolate.

–Cuente, cuente.

–La historia de hoy podría incluirse en el Libro de Records de los Güinness, sin ninguna duda. Hay aspectos que El Picaflor por razones que usted comprenderá se va a reservar pero no tenga la menor duda de que la historia ocurrió y los protagonistas son de carne y hueso.

–Por favor, vaya al grano y déjese de embromar.

–El asunto es muy delicado pero el plumífero va a cuidar aspectos formales para no caer en «naca»… Un técnico de un equipo de primera división hacía mucho tiempo que se había percatado que algunos jugadores, los más veteranos, referentes del grupo, estaban rindiendo poco porque no estaban teniendo una vida acorde a los de un profesional.

–¿Y?

–Para demostrarle a los jugadores que no se chupaba el dedo se reunió con ellos y les habló de frente. Les advirtió que estaban haciendo una vida privada muy desprolija, que estaban saliendo de noche, que estaban en la jodita y que si bien no era el padre de ellos para darles consejos, les pidió que se cuidaran un poco más, fueran más reservados y no se expusieran tanto en sus trasnoches.

–¿No va a decir el nombre de los protagonistas?

–No, por ahora no. El técnico es un profesional muy serio, dirigió un equipo de primera división y lo hizo en forma digna. Los jugadores se sorprendieron cuando el «mister» los encaró durante una práctica de rutina y les cantó la justa. Pero lo que más le llamó la atención a los futbolistas era la información que manejaba el técnico. «Muchachos, ustedes son grandes y saben lo que tienen que hacer, qué está bien y qué está mal. Pero por favor, no sean boludos, ¿cómo van a salir de joda con un dirigente del club? ¿No se dan cuenta de que están regalados?», los sermoneó el entrenador.

–¿Cómo dijo?

–Como acaba de escucharlo. El entrenador sabía con lujos y señales que varios de sus futbolistas, muy importantes dentro del plantel la mayoría, salían de trasnoche, a bolichear con un dirigente, muy piola, que podía acostarse tarde porque no tenía que entrenar. Pero a los jugadores los trasnoches los afectaba de tal manera que se veían reflejados en el rendimiento deportivo. De más está decir que algunos de los futbolistas que estaban en la jodita, a la hora de armar el equipo no aparecieron en más de una oportunidad. Los periodistas se preguntaban cómo el técnico fulano de tal no pone de titular a perengano, si no tiene a nadie mejor que él dentro del plantel. Hoy, El Picaflor logró llegar a la verdad de los hechos: el técnico no tenía en cuenta a esos jugadores que para la prensa eran titulares inamovibles por la sencilla razón de que salían de jodita con un dirigente del mismo club. ¿Qué me dice?

–Impresentable, usted debería dar los nombres para que cada uno asuma sus responsabilidades, ¿no?

–El propósito del Troquílido es compartir con sus lectores el grado de degradación de valores –y esto no es un juego de palabras– del fútbol profesional uruguayo.

Un dato no menor, el técnico que le dio el sermón a los jugadores terminó el contrato con ese club y el dirigente que salía de noche con los futbolistas a la hora de barajar nombres, se manifestó en contra del celoso entrenador.

Hay jugadores que ya tenían antecedentes de salidas nocturnas en el mismo club. Ah, cualquier coincidencia con la realidad, es mera casualidad. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje