El libro del Picaflor
–Picaflor, ¿ en qué quedó la renovación del contrato de Fossati?
-Están negociando. Figueredo armó el circo, planificó una estrategia y le tiró la pelota a los clubes.
–¿Qué pasó?
-Hay algunos que creen -como dice el Pepe Mujica- que todos los periodistas somos unos nabos de novela… Figueredo, viajó desde Sidney a Montevideo sentado junto a Jorge Fossati y allí elucubró una idea que algunos amanuenses pusieron en marcha. Sin haber convocado a una Asamblea General para informar a los clubes de la real situación económica financiera de la AUF tras la eliminación del Mundial -primer y gran consecuencia del fracaso deportivo- Figueredo distrajo la atención y puso en el centro de la escena el tema de Fossati. ¿Por qué? Para tomar el pulso a los periodistas deportivos de mayor peso y auscultar si su estrategia tendría o no andamiento. Cuando constató que los «tenfilianos» le dieron para adelante y encabezaron el lobby por la renovación del contrato de Fossati, él se subió al carro con la posibilidad de su segunda reelección. Y para ello también contó con la complicidad de algunos colegas que le deben favores.
–Cuente, cuente.
-Curiosamente, varios periodistas oficialistas, cada vez que entrevistaban a Fossati le preguntaban si su renovación estaba «atada» a la continuidad de Figueredo en la presidencia de la AUF. El entrenador que demostró ser aventajado alumno de equilibrismo, dijo que él no era quien para decirle a los clubes a quién debían elegir para presidir a la AUF «sería una falta de respeto de mi parte»- pero siempre acotó: «parece coherente que si los clubes me eligieran a mi para un nuevo proceso con la selección para capitalizar mi experiencia, también deberían aprovechar la de Eugenio por su reconocida trayectoria internacional…«. Como dice el refrán: ¿usted no desconfiaría?
–Aquí, el que no corre, vuela, Troquílido.
-Figueredo sabe mejor que nadie que su imagen está por el piso. En verdad esto no es nuevo, no está vinculada a la eliminación del mundial sino a su desastrosa administración que ha llevado a que el ministro de Turismo y Deporte, pida un día sí y otro también, un lavado con abundante agua, jabón y cepillo de alambre para la AUF. Entonces, ¿qué debe de haber pensado Figueredo?; si mantengo a Fossati que tiene más feeling que yo con la gente, me subo al carro y sigo cuatro añitos más. Si la gente no quiere a Fossati, en junio del año que viene, hago las valijas y me voy con mi esposa y mi hija para Los Angeles. Para todo esto, el number one de la AUF contó con los buenos oficios de varios periodistas y dirigentes que le deben favores
–Pero las encuestas son negativas a Figueredo y al propio Fossati.
-No se puede jugar con la inteligencia de la gente. El uruguayo no ata perro con chorizos. Lo que no advirtieron los ideólogos del circo fue que la gente está podrida de Eugenio Figueredo como presidente de la AUF, no le tiene la menor confianza (82% quiere que se vaya) y tampoco quiere a Jorge Fossati (más del 50%) porque es un perdedor. Los números lo condenan. Nunca pudo ganar un partido en el exterior con la selección, oficial ni amistoso y eso que se pasó orándole a la Virgen María pidiéndole protección y amparo.*
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