El libro del Picaflor
—Picaflor, ¿qué novedades tiene para sus fieles lectores?
–La semana pasado ocurrió un hecho político trascendente en el ámbito de la AUF que pasó inadvertido. Un hecho «grosso».
–Cuente, cuente.
–El tema se manejó en forma reservada, «tapada», porque los impulsores de la iniciativa no querían que trascendiera el nombre del candidato si la misma no se concretaba. Hubo un intento de pacto para que el tema no trascendiera, todo se manejó con mucho misterio, pero después que se pudrió todo, algunos delegados se encargaron de hacerlo público porque estaban calientes con el procedimiento.
–Déjese de misterios, Troquílido, y vaya al grano.
–La convocatoria del Consejo de la Liga se realizó porque había una iniciativa de Nacional para completar el Tribunal de Penas de Primera División. Por Reglamento, la integración de este órgano le compete al Consejo. Los «bolsos» se manejaron en forma silenciosa, plantearon su inquietud a Figueredo, éste les dijo que lo «trabajaran» con cuidado para asegurarse los votos antes de ingresar a sala. Hete aquí que el Grupo de los 11 que está ocupando un espacio político preponderante dentro de la Asociación, tomó contacto con la iniciativa y la rechazaron de plano por considerar que no era reglamentaria. Cuando el doctor Navascués oficializó el pedido –sin dar el nombre del profesional para no dañar su imagen en caso de no tener los votos– recibió la espalda de la mayoría de los clubes.
–¿A quién le voltearon a Nacional?
–Al doctor Juan Mailhos, delegado de la institución, ex miembro de la Mesa Ejecutiva de Primera División. Los tricolores querían designar a Mailhos en el Tribunal de Penas en la vacante que dejó el doctor Juan Fagúndez que renunció al poco tiempo de asumir. La mayoría de los clubes chicos cerró filas y dijeron que la candidatura de Mailhos no cumplía con los requisitos reglamentarios y exigieron que la vacante de Fagúndez la ocupe el suplente que había nominado el propio Consejo de la Liga.
–¿Cuál fue la posición de Peñarol en el tema?
–Peñarol acompañó a Nacional, le dio su voto pero los manyas también quedaron escrachados al sumar su voto al doctor Mailhos. El fundamento del voto fue obvio; los grandes siempre se protegen a la hora de integrar los diferentes órganos de la AUF, salvo honrosas excepciones, entre ellos, siempre se votan a sus candidatos. El doctor Navazcués se retiró caliente del Consejo; dijo que los clubes chicos no se habían portado bien con Nacional. Cuando Figueredo se enteró de la suerte de Mailhos en el Consejo comentó: «Yo les dije (a los delegados de Nacional) que antes de plantear el tema, se aseguraran los votos. Si marcharon, que se embromen», manifestó el mandamás de la Asociación. *
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