"Helenio Herrera era un mago… de la farmacopea"
Según consigna la página digital URGENTE24, Feruccio Mazzola, el hermano del otrora famoso jugador italiano Sandro Mazzola, realizó duras declaraciones en las que acusa al director técnico de aquel inolvidable equipo de Inter de Milán, de 1964 y 1965, Helenio Herrera, apodado «el mago», de haber dopado permanentemente a sus jugadores sin que éstos supieran, y que trajera como consecuencia las muertes prematuras de varios jugadores de aquel plantel. Ante esto se desprende entonces, que aquel equipo ganador de la «doble tripleta» (1964-1965), Liga Italiana, la Copa de Europa y la Copa Intercontinental, derrotó a Independiente de Argentina, campeón de la Libertadores esos años con sus jugadores dopados.
Esta la transcripción textual de lo publicado por este medio digital.
Honor a Independiente: Inter jugaba dopado
Independiente de Avellaneda perdió las copas intercontinentales 1964 y 1965, pero ahora se ha denunciado que Helenio Herrera, el DT del Internazionale, que le ganó al ‘Rojo’, dopaba a sus jugadores con anfetaminas en forma escandalosa. Dicen que era un ‘Mago’… de la farmacopea…
Internazionale de Milan era un equipo inolvidable en 1964 y 1965, cuando le ganó dos veces la Copa Intercontinental a Independiente de Avellaneda. A su entrenador le llamaban ‘el Mago’, aunque formalmente era Helenio Herrera.
Aquel 1964 y 1965 ganó la Liga italiana, la Copa de Europa y la Copa Intercontinental: dos tripletas consecutivas, algo irrepetible.
Inventaron un ‘fútbol total’ en el que un defensa como Giacinto Facchetti (su actual presidente) se hartaba de marcar goles y un goleador como Sandro Mazzola bajaba a ayudar en la defensa.
Herrera murió en 1997. También han fallecido cinco jugadores. Pero ahora Ferruccio Mazzola, hermano del delantero Sandro Mazzola, acusa a Herrera de haber atiborrado de anfetaminas y otros estimulantes a sus futbolistas y de haber provocado la muerte prematura de varios de ellos.
Giacinto Facchetti, actual presidente del Inter, y Mariolino Corso, prefieren guardar silencio. El acusador, Ferruccio Mazzola, tiene fama de excéntrico. Pero la lista de muertes sospechosas resulta contundente. Armando Picchi, el capitán, falleció a los 36 años como consecuencia de un tumor en la columna vertebral. Marcello Giusti, de un cáncer en el cerebro. Carlo Tagnin, de un cáncer en los huesos. Mauro Bicicli, de un cáncer de hígado. Ferdinando Miniussi, el arquero de reserva, de una cirrosis. Enea Masiero está sometiéndose a quimioterapia. Pino Longoni sufre una vasculopatía y vive confinado en una silla de ruedas.
Ferruccio Mazzola asegura que los muertos por cáncer, ninguno mayor de 65 años, eran poco conocidos porque eran los suplentes.
El único difunto ilustre es Picchi.
«Los suplentes tomábamos más pastillas porque Herrera hacía ensayos clínicos con nosotros. Por eso sufrimos más las consecuencias», explica Mazzola.
«No puedo saber exactamente qué nos mezclaba Herrera con el café, pero creo que se trataba de anfetaminas», declaró a la revista ‘L’Espresso’.
«Una vez, después de un Como vs. Inter en 1967, estuve 3 días y 3 noches en un estado de alucinación total, como un epiléptico», añadió.
En 1968, el entrenador dejó el equipo milanés y pasó a la Roma.
Al año siguiente, 1969, murió Giuliano Taccola, un futbolista de la Roma.
Esta semana, varios de sus antiguos compañeros han revelado las circunstancias del fallecimiento.
Taccola había sido operado de las amígdalas y sufría ataques de fiebre tras la intervención. No podía jugar, pero Herrera le imponía las mismas inyecciones que al resto de la plantilla.
Tras una de esas inyecciones, en el vestuario del estadio del Cagliari, Taccola sufrió unos minutos de convulsiones y murió. «Vámonos, está muerto. Nosotros no podemos hacer nada y el miércoles tenemos otro partido», comentó Herrera con absoluta frialdad, según la versión ofrecida por Giacomo Losi, capitán del Roma en aquella época.
El parte médico dictaminó una obviedad: muerte por paro cardíaco.
Herrera utilizó a fondo pastillas e inyecciones, pero no fue el único.
Fiorentina de principios de los ’70 es otro caso famoso: ya van 3 muertos y 5 enfermos graves, entre ellos Giancarlo Antognoni, superviviente de una crisis cardíaca masiva.
La viuda de Bruno Beatrice, que ha impulsado una demanda paralela a la de Mazzola, explica que su marido tenía un brazo de heroinómano, lleno de marcas de pinchazos, y que pasaba los dos días siguientes a un partido temblando y estremeciéndose.
«Le ponían inyecciones durante la semana, antes del partido, después del partido, y él pensaba que era algo normal, que eran vitaminas», dice.
Beatrice murió en 1987, a los 39 años, por una leucemia linfoblástica aguda.
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