Apertura: como el tango mano a mano
Cumplida la mitad del Apertura, Nacional y Peñarol, distanciados por un punto entre sí, a pesar de haber purgado sanciones de pérdidas de puntos, han llegado a la punta de la tabla de posiciones, y se van perfilando para definir cortados dicho torneo.
Si bien en un fútbol tan depauperado resulta lógico que los clubes grandes de nuestro profesionalismo estén definiendo todos los campeonatos, la holgura con la que se va dando el desarrollo en puntos del torneo, que por otra parte no se condice con un buen nivel de los equipos en la cancha, llama la atención. En el panorama planteado, con lagunas, y sin alcanzar nunca un juego parejo y homogéneo, Nacional y Peñarol han sido sin duda los conjuntos de mejor nivel de fútbol. Como dice el dicho: «En el país de los ciegos, el tuerto es rey».
A la vez, si consideramos las bajas que han sufrido los «grandes», parece poco creíble la comodidad de ventaja frente a los demás candidatos de las últimas temporadas. Consideremos que Peñarol perdió a González, Pierre y Tejera, y Nacional a Viera, Abreu, Medina, Morales, sin continuar mencionando las ausencias aurinegras de Bizera, Bueno y C. González.
A pesar de ese «changüí» están de «orejitas paradas». Creemos que nuestro fútbol interno debe reacondicionar su «profesionalismo».
Hace un decenio teníamos tres grandes estadios en el Interior y un proyecto de integración. Hoy tenemos el Estadio Paiva Olivera de Rivera sin uso.
El Campus de Maldonado, bastante deteriorado, y sin uso por un club de Primera. En Paysandú dos clubes militan en la AUF pero no existe convocatoria. Por su parte, una plaza fuerte como Salto tuvo que dejar de militar en Segunda por problemas económicos. Moraleja: nuestro fútbol profesional está en crisis pues la integración, salvo en Tacuarembó, no «prendió», y los equipos menores fuertes de Montevideo no están en la conversación del Apertura. Así planteado el punto el campeonato pinta de mano a mano entre carboneros y bolsos. *
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