Ecuador a puro festejo
Los ecuatorianos y su selección de fútbol se fundieron en un solo cuerpo, que aún no para de bailar y gritar a todo pulmón la segunda clasificación a un Mundial bajo la rienda del colombiano Luis Fernando Suárez, convertido desde el sábado en el extranjero más popular en el país. Cubiertas por botellas y banderas de papel aplastadas por la euforia, las calles de Quito reflejaban ayer el estado en que quedó sumido Ecuador tras el empate sin goles con Uruguay. Los hinchas se uniformaron con los colores amarillo, azul y rojo de la selección y ocuparon las principales calles para festejar la hazaña, como coincidió en llamarla la prensa.
La marea tricolor, extasiada por el triunfo, asomó las narices por todos los rincones y, al grito de «Â¡sí se pudo… sí se pudo!», destapó la botella de la euforia contenida por 90 minutos.
El empate selló la segunda parte de una hazaña que empezó cuatro años atrás, cuando el combinado nacional clasificó por primera vez a un Mundial guiado por el también colombiano Hernán ‘Bolillo’ Gómez.
La historia se repitió con el mismo resultado satisfactorio para los ecuatorianos, que al igual que en esa oportunidad se enfrentaron ante los charrúas con un pie adentro en el Mundial y dependiendo sólo de un empate. «Esto no debe quedar acá, no debe ser lo último que hagamos. Les prometo que en el Mundial vamos hacer todo para llegar a un punto muy alto, para seguir representando bien al país», dijo Suárez en la conferencia de prensa posterior al encuentro.
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