En Colombia, Brasil y Venezuela "provocaron" la caída de Alvarez
El empate 1-1 con Venezuela y la derrota 9-0 ante Brasil contribuyeron a la caída del entrenador colombiano Javier Alvarez, quien asumió el desafío de orientar el equipo Sub 23 en el Torneo Preolímpico sin calcular que un traspié minaría su credibilidad ante un «país futbolístico» que le exigía más trabajo y menos discurso.
«Quería dirigir a la selección colombiana de mayores en las eliminatorias y por (el resultado con) la selección Sub 23 ya no estoy en mi cargo, pero esa es la vida», dijo Alvarez a decenas de periodistas, a quienes comunicó su decisión de abandonar el once cafetero.
Haciendo cuentas después de la catástrofe, los comentaristas afirman que los dos puntos «perdidos» en el juego ante Venezuela, considerada como «la cenicienta» del fútbol sudamericano, le restaron posibilidades a Colombia, que derrotó 4-2 a Ecuador y 5-1 a Chile, en el Grupo A del Preolímpico. Los cafeteros sumaron siete puntos, al igual que los chilenos, pero quedaron fuera de carrera por diferencia de goles.
La prensa colombiana juzga como «increíble» el hecho de que la selección haya quedado eliminada cuando podía ganar, empatar y hasta perder con Brasil por un margen de seis goles para avanzar a la siguiente ronda del certamen.
Un sector del periodismo había empezado a desconfiar de Alvarez desde la Copa América de Paraguay-99, cuando la «nueva y fulgurante» Colombia cabalgó en la primera ronda –ante Argentina, Ecuador y Uruguay–, pero volvió a padecer del «viejo» problema de obnubilarse en la etapa decisiva, y fue eliminada por Chile en los cuartos de final.
Al igual que en la etapa previa del Preolímpico de Brasil, Alvarez proclamó en la Copa América un discurso «ganador y positivo», que le mereció algunos aplausos en su país y críticas más allá de las fronteras, donde lo interpretaron como arrogante y alejado de la realidad futbolística de Colombia. «Vamos a ganar el torneo, al equipo que sorprendamos mal parado en el campo de juego lo vamos a golear», solía decir el estratega. Esas expresiones incomodaron a varios de sus colegas del continente, como el argentino José Pekerman y el uruguayo Nelson Acosta, quien dirige a Chile.
«Alvarez es arrogante, lo tenía atravesado en la garganta», declaró Acosta el lunes último, luego de que, aprovechando el triunfo 9-0 de Brasil sobre Colombia, Chile consiguiera una milagrosa clasificación al cuadrangular final del Preolímpico.
Los más duros críticos de Alvarez admiten que le imprimió más velocidad a una tradicionalmente lenta selección colombiana y estaba trabajando en la «fortaleza mental» de los futbolistas.
Pero esos críticos se preguntaron si Alvarez era «el hombre» para seguir adelante con el proceso iniciado en 1987 por Francisco ‘Pacho’ Maturana –actual seleccionador de Perú– y Hernán Darío ‘Bolillo’ Gómez (ahora con Ecuador), quienes llevaron a Colombia a los mundiales de Italia-90, Estados Unidos-94 y Francia-98.
«Valoro mucho el trabajo de Maturana y Gómez», señaló Alvarez, saliendo al cruce de versiones periodísticas que indicaban que «desde siempre» lo persiguió la «sombra» de «Pacho» y «Bolillo».
Durante la «era Alvarez», que se inició el 24 de enero de 1999 con un juego amistoso ante Dinamarca (1-1), Colombia jugó 23 partidos, ganando 10, empatando siete y perdiendo seis.
Mientras el «país futbolístico» colombiano asimila la eliminación del Preolímpico, la caída ante Brasil y el caso de Alvarez, la Federación de Fútbol cafetera examina los nombres de los probables sucesores, entre los cuales se menciona a Luis Augusto «Chiqui» García (Millonarios de Bogotá y ex Saprissa de Costa Rica y Sporting Cristal de Perú) y a Luis Fernando Suárez (Atlético Nacional de Medellín).
En medio de rechiflas reciben a la eliminada selección colombiana
En medio de rechiflas e insultos fue recibida en Bogotá la selección colombiana Sub 23, que el domingo fue eliminada del Torneo Preolímpico, tras ser goleada 9-0 por el equipo anfitrión, constataron en el lugar medios periodísticos.
Los jugadores y el cuerpo técnico arribaron al aeropuesto Eldorado de la capital colombiana, donde eran esperados por decenas de aficionados que lanzaron toda suerte de improperios contra el entrenador, Javier Alvarez, según imágenes transmitidas por las cadenas televisivas.
El estratega debió ser escoltado por un nutrido comando de la policía antimotines, que lo acompañó hasta la puerta del bus que la Federación Colombiana de Fútbol (FCF) dispuso en el terminal aéreo para trasladar el equipo a un hotel de la ciudad.
Poco antes de abandonar el aeropuerto, Alvarez concedió una breve declaración a la prensa en la que ratificó que no ha pensado renunciar –luego lo hizo– a su cargo.
Asimismo, reconoció que una de las causas de la abultada derrota fue no haber alineado a cinco de los artífices de la goleada 5-1 que los cafeteros le propinaron a Chile, temiendo que éstos pudieran quedar inhabilitados para jugar el cuadrangular final, por una posible acumulación de tarjetas amarillas.
«Lo cierto es que Brasil jugó un gran partido, mientras que nosotros tuvimos una tarde para olvidar», concluyó Alvarez, que también dirigió la selección de mayores que se alista para jugar la Copa de Oro de la ex Concacaf y las eliminatorias mundialistas.
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