La consigna es ganar
No es sencilla la empresa, pero tampoco imposible si tenemos en cuenta que Uruguay en varias oportunidades y también apremiado por las circunstancias pudo derrotar a Ecuador en Quito.
Claro está que no es el mismo representativo ecuatoriano de antaño, ahora tiene un mundial en su antecedente más inmediato y en esta clasificatoria luego de un comienzo flojo, logró sobreponerse y solamente está a un punto de Alemania 2006.
Mientras en Ecuador todo es optimismo y algarabía, en Uruguay la situación es distinta. La integración no se podrá confirmar hasta la llegada del propio plantel al Estadio Atahualpa, ya que lesiones y jugadores titulares que no se adaptan a la altura de Quito complican la decisión final de Jorge Fossati.
De todas formas las informaciones que llegan desde la capital ecuatoriana marcan que la integración estaría confirmada y anunciada por parte del entrenador a los futbolistas.
Lo más importante es la confirmación de que Paolo Montero evolucionó muy bien de su lesión y llegará en condiciones de jugar esta tarde acompañando a Diego Lugano en la zaga celeste.
Al decir del preparador físico, Alejandro Valenzuela, Paolo Montero es «como el Cid Campeador y su presencia es vital para propios y extraños».
En la interna del plantel la participación de Montero es muy importante por todo lo que contagia, y además en esta circunstancia el compromiso es doble porque todos saben que el capitán uruguayo no está en su mejor forma física.
Las otras novedades que sorprendieron de Jorge Fossati fueron las inclusiones de Omar Pouso y Mario Regueiro entre los titulares y el fundamento de esta decisión está en la adaptación que tienen estos futbolistas a la altura.
Sin embargo, la mayoría del pueblo deportivo discrepa con la decisión de Jorge Fossati de no incluir entre los titulares a Diego Forlán, el «Pichichi» en la temporada pasada del fútbol español y Marcelo Zalayeta, quien se despachó con tres anotaciones en el último partido ante Colombia y fue partícipe del triunfo uruguayo ante el representativo cafetero.
En el caso de Diego Forlán, pese a haber sido negado por Jorge Fossati llegando incluso a no citarlo en varios partidos de esta eliminatoria, a fuerza de goles en la selección y en España, se ganó un lugar indiscutidamente en el grupo celeste. Una vez más Fossati le vuelve a dar la espalda a la realidad y lo dejaría afuera.
La verdad estará esta tarde en el Estadio Atahualpa de Quito, ya que nuestra selección se juega una gran parada al igual que el técnico Fossati, por el «polémico» equipo que conformó para enfrentar a los ecuatorianos.
Ganar es la consigna y será el único resultado que nos permita seguir soñando con la clasificación, ya que en otras opciones la situación de Uruguay será muy precaria.
Ecuador requiere obtener ese punto de oro ante Uruguay, en virtud de que una derrota le podría obligar a conseguir un triunfo ante Chile, el próximo miércoles en Santiago. *
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