"EL TRIUNFO NOS LO SERVIREMOS CON UN BIFE URUGUAYO", DIJO UN HINCHA

Ecuador se encerró en su cuartel

Ecuador se encerró en su cuartel de invierno para pulir el juego de mañana ante Uruguay, empeñado en un empate que le dé su segunda clasificación al Mundial, y con un país pendiente minuto a minuto de los detalles de la que se anticipa como una fiesta desbordada. Ayer el equipo que dirige el colombiano Luis Fernando Suárez cumplió su primer entrenamiento a puertas cerradas con miras a definir, con cabeza fría, el equipo que parará frente los uruguayos en la penúltima fecha de las eliminatorias sudamericanas para el Mundial de Alemania-2006.

«En los planes no está perder», dijo Suárez a la prensa antes de la última práctica en la cancha del estadio Olímpico Atahualpa, sede del encuentro y convertido en una verdadera base de invierno por cuenta del intenso frío con amenaza de lluvia que se cierne sobre la capital ecuatoriana. A espaldas de una afición que lo idolatra, Suárez ensaya las alternativas en ataque para enfrentar a los charrúas, que llegarán a Quito con la presión de obtener el triunfo que les permita definir su suerte ante los argentinos en el último juego del premundial. El estratega mantiene una única duda: Franklin Salas, el delantero de Liga de Quito que pese a presentar una lesión de rodilla aún está en la carpeta de los opcionados al crucial compromiso.

Su posible baja no afectará, sin embargo, el plan táctico con el que el colombiano ha llevado a Ecuador al tercer puesto de la tabla, con 26 puntos, por detrás de Argentina (31) y Brasil (30), ambos clasificados. Con una zaga de cuatro e igual número de volantes y dos delanteros, Suárez espera arrancarle no sólo el empate sino la victoria al conjunto de Jorge Fossati.

Mientras puertas adentro Suárez se debate en fórmulas y tácticas, afuera del Atahualpa la afición se frota las manos ante Uruguay, el mismo rival al que la tricolor empató (1-1) en casa en las pasadas eliminatorias para asegurarse su viaje al Mundial de Corea del Sur y Japón-2002, en el que quedó eliminada en primera ronda.

El júbilo recorre todos los rincones del país andino. Nadie piensa en derrota. Las cadenas de radio y televisión realizan diariamente sondeos en los que el menos optimista pronostica un empate, resultado que igual incluiría a Ecuador en la lista de los invitados a Alemania. Los hinchas de la tricolor expresan su entusiasmo comprando camisetas y artículos alusivos a la selección.

En las taquillas del estadio, con decenas de policías vigilantes, se agolparon este jueves los aficionados que anticipadamente compraron su boleto. Con papeleta en mano, varios regresaron hacia sus casas a guardar el tesoro en espera de desenterrarlo el sábado, cuando miles de afortunados como ellos colmarán el estadio para presenciar el milagro de la segunda clasificación al Mundial.

Los medios de prensa, entretanto, atosigan con sus continuos reportes o especulaciones sobre los movimientos de la selección. Todos, sin excepción, quieren seguir en detalle la que se anticipa como la gran fiesta de los ecuatorianos. «El sábado el triunfo nos lo serviremos con un bife uruguayo», dijo entre carcajadas Luis Almeida, uno de los aficionados que compró su boleto con semanas de antelación, en un pícara referencia a la típica comida uruguaya. *

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