Selección peruana salpicada por los escándalos

Un jugador que recibe una demanda de paternidad en pleno entrenamiento y otro que es separado por estar de fiesta conforman la selección peruana, por fuera ya del Mundial de Alemania, que viajaba ayer a Argentina. Líos judiciales y juergas en las que se ven envueltos los seleccionados forman parte del comentario general de los peruanos que, entre absortos y decepcionados, ven que los jugadores son noticia no precisamente por sus goles o victorias en las canchas.

El último incidente lo protagonizó el delantero Jefferson Farfán, del PSV Eindhoven de Holanda, quien recibió en la víspera la visita de una funcionaria judicial que le entregó, en medio de un tumulto, una citación para que reconozca como su presunta hija a una niña de ocho meses de nacida. «Ni loco voy a recibir nada», comentó Farfán al término de una sesión de entrenamiento luego que advirtiera la presencia de la funcionaria. Trepó a su camioneta todoterreno y la trató de eludir. Pero la representante judicial María López, ni corta ni perezosa, llegó hasta la ventanilla del vehículo en medio de forcejeos con miembros de seguridad del estadio donde se realizó el entrenamiento. A comienzos de semana otro escándalo remeció la selección tras conocerse que el arquero Juan «Chiquito» Flores estuvo de parranda en una discoteca de Lima, hasta bien entrada la madrugada.

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