El gol y nada más
En el camarín de Nacional existía gran alegría por el triunfo en los instantes finales pero también una honda preocupación con la producción del equipo, de las más bajas de los últimos tiempos. La autoría del gol obviamente convirtió a Juan Albín en el más saludado por todos, mientras el salteño atinaba a responder: «se me dio entrar y marcar el gol … muy contento por los compañeros que dejaron todo en la cancha para conseguir esta victoria, fundamental para quedar arriba; si empatábamos quedábamos muy lejos de la punta. Lo grité de esa manera para desahogarme de la bronca que tenía por que en estos últimos partidos no me fue nada bien».
Los futbolistas se bañaron en el Goyenola e inmediatamente se fueron nuevamente al Hotel Carlos Gardel, donde cenaron y después volvieron a Montevideo. Tendrán el domingo libre y mañana vuelven al entrenamiento los que no viajaron, mientras el martes lo harán el resto. *
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