Albín salió de la penitencia
Cerca de cinco mil espectadores llegaron al Goyenola para observar el juego entre tacuaremboenses y tricolores, aprovechando la magnífica jornada que reinó en todo el país. Como suele acontecer, la tribuna principal del Estadio mostró un lleno total, y desde allí mismo surgió el espectacular recibimiento que tuvo el equipo rojiblanco cuando entró al campo. Papelitos picados, serpentinas, cohetes y un estruendo humano ensordecedor saludaron a la oncena local cuando pisó el césped.
La espléndida jornada vivida en la víspera (tomando en cuenta el estado del tiempo), con una elevada sensación térmica y alto grado de humedad determinó que dentro del campo los futbolistas sufrieran bastante las condiciones climáticas, fundamentalmente aquellos que les tocó hacer un gran desgaste físico.
Permanentemente en cada detención de juego pudo observarse a los jugadores de ambas escuadras refrescándose para paliar los efectos de la alta temperatura.
Antes del comienzo de la partida se realizó un minuto de silencio en homenaje al fallecimiento del Sr. Carlos Camargo, quien fuera dirigente de Tacuarembó fútbol Club, presidente del Club Nacional de Tacuarembó y socio de Nacional de Montevideo.
Ambos técnicos ratificaron las alineaciones que se anunciaban en las horas previas -pese al estricto hermetismo que mantuvo Salomón-, ambas con un cambio respecto al último compromiso, en los dos casos en la mitad de la cancha; los locales con el ingreso de Sergio Silvera en lugar de Gonzalo Vargas, mientras los tricolores contaron con el retorno de Fabián Coelho en lugar de Sebastián Vásquez (extrañó bastante su movilidad constante llegando a las dos áreas).
La otra coincidencia que tuvieron los equipos que se enfrentaron en la tierra de Gardel fue la presencia de dos futbolistas argentinos jugando como enlace. Tacuarembó tuvo al cordobés Oscar «Cholo» Ledesma, manteniendo la tradición que inició Horacio Erpen, mientras Nacional contó con Cristian Gastón Zermatten, luego de algún tiempo donde en ese tiempo desfilaron un brasileño -Cassiano Mendes- y un boliviano -Limberg Gutiérrez-.
Ambos «creadores» manifestaron claros gestos de fastidio en varias secuencias del encuentro por no encontrar eco en sus compañeros, ya que después de correr bastante, intentar armar las jugadas ofensivas y llevar a su equipo adelante, generalmente recibían el balón en forma defectuosa.
A pesar de su fama de «complicarle la vida» a los tricolores, Tacuarembó sigue sin poder ganarle a su rival de la víspera en el Goyenola, pues de los siete partidos que se llevan disputados allí empataron solamente dos y perdieron los restantes. El de ayer fue el segundo cotejo que los mismos rivales disputan este año en ese escenario; en el marco del Campeonato Uruguayo Especial Nacional también ganó uno a cero, en esa ocasión con gol de Sebastián Vásquez.
La segunda explosión del encuentro (después de un trámite muy malo) tuvo lugar en los descuentos cuando el salteño Juan Albín anotó el único tanto de la brega. Un par de minutos antes había ingresado en lugar de Zermatten y Lasarte fue criticado por sacar al argentino, pero la conquista terminó por darle la razón al técnico albo, que acertó en el cambio.
El festejo del gol fue realmente «una locura» entre los jugadores albos, que celebraron de manera especial la conquista por llegar en ese momento y en un cotejo donde no les había salido absolutamente nada.
Vale recordar que Juan Albín fue finalmente el único jugador que salió del equipo por motivos técnicos (para permitir el ingreso de Zermatten), momento en que Lasarte anunció «el banco es uno de los mejores momentos para pensar». *
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