La fallida aventura española
Sí no hubiéramos exportado el clásico, tendríamos el invicto asegurado en la gira de los grandes por España. Es que la impotencia fue tan notoria que nos eximiría de cualquier comentario posterior porque a nuestro fútbol, como al cabrero, apostando a ir a menos siempre se le acierta el resultado.
Pero lo más penoso, sin embargo, resultó la magra expresión de juego que mostró el combinado oriental; sin ideas, desconcertado y desconcentrado, el equipo deambuló en un ir y venir sin sentido, donde sólo las posteriores declaraciones del director técnico de nuestra Selección, Jorge Fossati, hacen concebir una tenue esperanza.
Según su real entender en la materia, textualmente manifestó que si se hubiera querido ganarle a España, él hubiese integrado el equipo de otra manera.
Así que se apronten los colombianos, pues gracias a este partido perdido frente a los «gallegos», según nuestro DT, ensayó las bases para «boletear», de una a los del la tierra del café.
Parecería que al perder, la furia charrúa se incentiva porque proyectándose más allá de cualquier teoría táctica y de integración, a través de no sé qué raros designios, somos capaces de revertir una situación harto comprometida como es la clasificación.
Si por estas cosas que tiene el fútbol uruguayo, clasifica, me retiro definitivamente y no vuelvo a escribir, hablar y mucho menos manifestarme a través de mi imagen en TV, pues me declaro absolutamente incompetente para opinar sobre fútbol.
En cuanto a los grandes, Peñarol concede riesgos extremos, primero, porque expone su propio técnico, quizás, super-valorando al equipo y valorando su propia capacidad.
Convengamos que Morena no juega, por lo tanto su rendimiento es medido desde otro plano.
Si bien esta es una apreciación poco objetiva, ya que es un conjunto en formación, sin sus mejores exponentes, por las causas conocidas, le dio de comer en la mano a los «lobos» que lo están esperando con sus fauces abiertas.
Luego de una pretemporada física viaja a Europa, con propósitos definidos de darle fútbol de alta competitividad al conjunto; acá el entrenador aurinegro hace omisión de una regla básica, que es de ir de menos a más. Y así le fue, salvó a Nacional, que si no hubiera sido por este clásico forx-export, también las dudas estarían atormentando al club de Los Céspedes.
La «aventura española» consiguió corroborar una vez más -por las dudas si había un despistado- nuestras deficiencias a nivel internacional, que inmediatamente repercuten en lo interno.
Y si no basta con ejemplos: 3.400 entradas vendidas en el conjunto de partidos jugados en la primera fecha del Torneo Clausura, evidencian un desinterés total de nuestros aficionados.
Parecería que definitivamente quieren ponerle una lápida a nuestro querido deporte porque ni haciendo las cosas intencionalmente mal, les resulta tan redondo mostrar una manifiesta incapacidad, desnudando completamente una gestión erosionada por una falta de coherencia, encabezada por un presidente de la AUF que sigue atornillado a un cargo cuyo alejamiento no tolera dilaciones. *
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