Mucho para ganar y poco para perder
La parada de Uruguay no es fácil en el Premundial y hay que luchar contra una realidad deportiva y una estadística que indica que en los últimos torneos de estas características finalizamos eliminados en primera ronda y en muchas oportunidades con goleadas a cuestas.
Uruguay tuvo tiempo de trabajo y 12 partidos internacionales previos que llevan a que la preparación no sea una excusa a la hora de analizar resultados negativos si los hay. Estamos en época de cambios. Un equipo joven, con buen perímetro, pero con pocas soluciones confiables en el goleo y fundamentalmente en el juego interno.
La irregularidad en el funcionamiento es un aspecto que preocupa. Deben existir objetivos claros en esta eliminatoria. Los colectivos, intentar clasificar a segunda ronda y para eso hay que ganar por lo menos un partido, todos apuntan al jueves cuando choquemos ante México. Pasando la llave, se podría catalogar la participación como exitosa. En lo individual, hay que apuntar al crecimiento de jugadores que serán de Selección por los próximos 10 años, Osimani, García Morales, Aguiar, Batista, el propio Páez si evoluciona, y dos pibes que deben mirar todo, «robar» conocimientos, y trabajar en serio para ser los internos del futuro, como Borselino e Izaguirre. Por ahí deben pasar los objetivos individuales. Ya sabemos lo que va a rendir nuestra máxima figura, Mazzarino, o el rol que va a tener Silveira, pero nuestra meta es que se afiancen los que serán nuestro futuro. Para realizar un buen torneo debemos defender duro, bajar a los rivales a 75 puntos máximo y jugar ordenados en ofensiva. Marcar nuestro ritmo de juego y no salirnos del libreto que le sirve al equipo de Espasandín. Mantener una regularidad, jugar concentrados y no sufrir «baches» que los rivales aprovechen para quebrar a nuestra selección. Hay mucho para ganar y poco para perder. Hay que aprovechar esta ocasión donde sabemos cuál es nuestra realidad, para intentar cambiar la historia, sorprendiendo. Para eso debemos rendir al 110% y ser realistas. La juventud y la irregularidad de nuestras figuras conspiran contra un regular funcionamiento. Con Dominicana hay que aprovechar los nervios de ellos en el debut. La responsabilidad es del local. Tiene que golear y gustar ante su gente. Debemos marcar nuestro juego y ver si podemos sorprender en el debut. México tiene gente grande, pero puede ser lenta. Hay que jugar ordenados y si se puede correrles la cancha. No nos conocen y eso hay que aprovecharlo. Puerto Rico está en renovación, pero tiene muy buen equipo. Juegan mucho en lo físico y eso nos perjudica. Argentina en Buenos Aires y Olavarría nos marcó las justas diferencias entre uno y otro. Nuestros mayores dramas pasan por no disponer de grandes que inquieten, y ser demasiado dependientes del goleo exterior de Mazzarino, al que todos conocen y salen a defender. *
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