De Da Prá a Mancebo, la vuelta a la Liga
La mayoría de los jugadores de Goes coincidía de que había que revertir la pésima imagen que había dejado del equipo en el segundo partido, cuando Capurro le dio una verdadera paliza. El grupo reaccionó, apretó los dientes desde el salto inicial y al final se quedó con el ascenso. Las declaraciones van desde el «salvador» Héctor Da Prá, pasando por los que por primera vez se pusieron la camisera de Goes, llegando hasta el símbolo goense, Sergio Mancebo.
«Habíamos estado unos días de duelo, por eso hoy jugamos poniendo el basquetbol y el corazón» dijo Héctor Da Prá que se alejó del banco de suplentes para que los jugadores festejaran. Cerca de él su escudero hace 10 años, «Chato» Giménez, alguien curiosamente identificado con Aguada, el eterno rival. «Siento es una alegría grande, todos saben de mi identificación con Aguada, pero en Goes me sentí muy cómodo junto a Héctor»
Joaquín Izuibejeres, perseguido por las lesiones, apareció en el momento justo. «La hinchada de Goes se merecía que los jugadores le dieran esta alegría. Fue un año muy duro, con problemas, por eso el festejo es merecido».
Para Omar Galeano, Goes debía volver. «La responsabilidad de todos era volver a llevar a Goes a la Liga. Tuvimos enormes problemas, nunca pudimos conformar un quinteto inicial pero con trabajo lo logramos». Mauro Tornaría dijo que no se podía fallar. «La verdad había que levantar un muerto por la mala imagen que dejamos en el segundo partido. Creo también que para sacar este partido mucho tuvo que ver el empuje de la hinchada y cuando eso ocurre no se puede fallar». Claudio García, se refirió a que al club no podía estar en una división menor. «Este club no merece estar en Segunda, por lo grande que es y por su convocatoria. Sufrimos mucho por la manera en como perdimos el segundo partido y sabíamos que de la única manera de revertir eso era defendiendo a muerte» El «ruso» Gerardo Niquichenco, descubrió lo que significa jugar en Goes.
«Esto son los partidos donde uno tiene que dar un poco más. Personalmente me tocó marcar a Diego Castrillón, el goleador de Capurro, creo que cumplí pero no hubiera sido posible sin el respaldo de los compañeros. La verdad que antes de llegar al club no tenía idea de lo que significada defender la camiseta de Goes, pero la gente me lo hizo saber y fue un placer hacerlo todo el año».
Y Mancebo pegó una vuelta más. «Despertamos de una pesadilla rápidamente, después de haber descendido el año pasado. El partido fue como lo pensamos, discreto, típico de una final donde creo pesó la experiencia nuestra ante la juventud de Capurro». *
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